Aquí estoy, después de tanto tiempo, volviendo a tipear, a volcar lo vivido, lo pensado, lo sentido. Y esta vez es para plasmar los hoy ya recuerdos de nuestras primeras vacaciones en familia.
Desde un tiempo atrás fuimos barajando distintos destinos, con el correr de los meses mi fui dando cuenta que mis ideas vacacionales eran poco compatibles con el tiempo que está viviendo Luca y con sus necesidades. A mi me gusta pasear, me gusta conocer todos los lugares que me sean posibles, me gusta tener algo pensado pero no todo planeado con cronómetro. Descartando opciones, finalmente llegué a la conclusión que después de dos años sin haber tenido vacaciones (uno por ahorrar para la remodelación de la casa para que Luca tuviera su lugar y otro por haber nacido Luca hacía muy poquito), lo conveniente sería volver a la hermosa casita en Tandil, en la que estuvimos 4 días el año pasado cuando Luca tenía 2 meses (una mini escapada). Realmente fue un acierto! El viaje en el auto es corto, de 4 hs. aprox. yéndonos de madrugada el peque durmió casi todo el camino, y no se transformó en una odisea. El lugar es especial para estar con niños, las sierras de Tandil invitan a caminatas por la tarde, el verde y el azul del cielo relajan y los pájaros y caballos son compañía.
Se merece una mención especial lo que disfrutó Luca: se largó a caminar!!! y estaba tan feliz con esa independencia!!! Con tanto espacio y verde para ir y venir a gusto, totalmente autónomo (o no, dependiendo si quería caminatas en compañía), también comenzó a "hablar" además de "mamamama" y "papapapa" tenemos unos cuantos balbuceos nuevos y vienen acompañados con la entonación pertinente (de pedido, enojo, alegría, etc.)disfrutó de la pileta, del agua fresca, de su tío, de su abuela y de su papá y su mamá.
Hay más para contar pero lo voy a ir largando de a poquito jejeje
Aquí dejo unas imágenes para compartir...
Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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domingo, 26 de febrero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
No voy en tren, voy en avión...
No, tampoco voy en avión (aunque me gustaría). Voy en colectivo. Si, así viajo durante la semana con el peque hacia el trabajo, una hora de ida, una hora de vuelta.
Si, soy muy afortunada, lo sé. Porque gracias a que me pude tomar toda la licencia de un tirón después del nacimiento, a que Luca nació en temporada vacacional y a que tengo unos compañeros de trabajo que me bancaron, volví al trabajo cuando Luca y yo llevábamos 5 meses de conocernos, de disfrutarnos, de días donde nos levantábamos cuando gustábamos y nos volvíamos a acostar sin importar que sólo hacía dos horas había comenzado nuestra jornada. Días en que el perfecto relojito de su cuerpo marcaba comienzo y fin de actividades. Esto duró casi casi lo que hoy se está luchando porque todas las mujeres mamás de Argentina y sus bebes puedan tener: seis meses de licencia postnatal.
Debo decir que no sólo soy afortunada por mi licencia y por poder llevar a Luca a mi trabajo, porque no sólo lo llevo si no que está conmigo en la oficina, gracias a que hago un horario de medio tiempo, somos muy poquitos y mi trabajo es muy relajado (es un archivo).
Recuerdo ese viernes, el último de mi licencia, nos fuimos los tres con la practicuna en el auto. Y con una sonrisa, tratando de no despabilar mucho el avispero puse la practicuna en la oficina. Dejé unos chiches, un paquete de pañales y uno de toallitas, y hasta el próximo lunes cuando comenzáramos a trabajar. Nadie dijo nada y yo con mi mejor cara de póker. Nos incorporamos al "mundo laboral" y aquí estamos.
Circular por la ciudad con un bebe es realmente una tarea titánica y eso lo comprendí desde el primer momento en que me tuve que cargar, con "lo necesario": mis cosas, sus cosas, las cosas "por las dudas" y el bebe enfulado. La sensación de estar en una sintonía completamente diferente al mundo era abismal. Nosotros veníamos de estar en nuestra burbuja y de pronto muchedumbre, frenadas, bocinazos, discusiones, horarios. Luca se adaptó sin problema, él seguía a fular y teta, bien cerquita, pegadito, las cosas no eran muy diferentes para él, pero yo si pude sentir el cambio.
Inmediatamente Luca fue conquistando los corazones de la oficina y venían desde otras oficinas a conocerlo.
Finalmente la practicuna quedó, al igual que la cuna acá en casa como archivadora de cosas varias. Luca por elección propia siempre duerme en mi pecho.
Pero a pesar que se lo maravilloso que todo parece (y lo es) también tiene su arista. Porque viajar en bondi es estresante y con un niño lo es más. Y esta semana que Capital fue un horno, sentí que éramos dos pollos al spiedo cocinándonos lentamente. Esta situación me la venía venir, por eso cambiamos nuestro mei tai, de tela de jean, por una bandolera Cerquita Mio hermosa y fresquita (Gracias Bren!!!) pero con los calorazos que hizo no fue suficiente y la verdad que padecimos los viajes.
También hay que mencionar el tema de estar con un bebe, que hoy está a punto de largarse a caminar, en una oficina, digamos que estoy como en alerta constante. Debo decir que Luca es un niño que posibilita el llevarlo y que en la primera de cambio veo que no está bien accionaría para encontrar otra opción. Pero por ahora lo veo fenomenal y yo, me siento feliz de poder seguir estando juntos. Que es agotador, lo es, pero lo elijo porque NOS NECESITAMOS.
En fin, en los días de hoy, conciliar familia y trabajo es un gran desafío. Muchas mujeres deben despegarse de sus niños a poquísimos meses de nacidos y se espera que vuelvan a ser las mismas de antes, enfocadas y PRODUCTIVAS, pero creo que eso es muy poco probable, en el camino algo se sacrifica, porque o estamos en sintonía con el mundo laboral y productivo o estamos maternando piel a piel. Las dos cosas en simultáneo con el mismo nivel de entrega dudo que sea humanamente posible (en mi caso creo que no es necesario aclarar pero igual lo hago: la balanza se inclina totalmente por el maternar, mi cerebro puérpero no es ni de reojo lo que era antes je).
Yo siento que estoy en una realidad paralela, porque sé que la posibilidad que tengo es atípica y así me lo demuestran las caras cuando digo que voy a trabajar con Luca. Tal vez en el futuro deje este trabajo (que no es para nada mi vocación) pero aún le encuentro muchos beneficios con las posibilidades que me brinda (jornada reducida, posibilidad de llevar a mi hijo, y baja demanda intelectual) y no aprovecharlas sería un despropósito, el día en que cambien estas posibilidades, mi rumbo también así lo hará. Y esto está hablado como una decisión de familia, como parte de la crianza de Luca.. Veremos veremos, por ahora, voy tachando en el calendario los días que nos faltan para que llegue febrero y dejemos de sufrir el calor para pasar a disfrutarlo, cuando nos vayamos a la casita que alquilamos en Tandil para nuestras primeras y merecidas vacaciones!!!
Si, soy muy afortunada, lo sé. Porque gracias a que me pude tomar toda la licencia de un tirón después del nacimiento, a que Luca nació en temporada vacacional y a que tengo unos compañeros de trabajo que me bancaron, volví al trabajo cuando Luca y yo llevábamos 5 meses de conocernos, de disfrutarnos, de días donde nos levantábamos cuando gustábamos y nos volvíamos a acostar sin importar que sólo hacía dos horas había comenzado nuestra jornada. Días en que el perfecto relojito de su cuerpo marcaba comienzo y fin de actividades. Esto duró casi casi lo que hoy se está luchando porque todas las mujeres mamás de Argentina y sus bebes puedan tener: seis meses de licencia postnatal.
Debo decir que no sólo soy afortunada por mi licencia y por poder llevar a Luca a mi trabajo, porque no sólo lo llevo si no que está conmigo en la oficina, gracias a que hago un horario de medio tiempo, somos muy poquitos y mi trabajo es muy relajado (es un archivo).
Recuerdo ese viernes, el último de mi licencia, nos fuimos los tres con la practicuna en el auto. Y con una sonrisa, tratando de no despabilar mucho el avispero puse la practicuna en la oficina. Dejé unos chiches, un paquete de pañales y uno de toallitas, y hasta el próximo lunes cuando comenzáramos a trabajar. Nadie dijo nada y yo con mi mejor cara de póker. Nos incorporamos al "mundo laboral" y aquí estamos.
Circular por la ciudad con un bebe es realmente una tarea titánica y eso lo comprendí desde el primer momento en que me tuve que cargar, con "lo necesario": mis cosas, sus cosas, las cosas "por las dudas" y el bebe enfulado. La sensación de estar en una sintonía completamente diferente al mundo era abismal. Nosotros veníamos de estar en nuestra burbuja y de pronto muchedumbre, frenadas, bocinazos, discusiones, horarios. Luca se adaptó sin problema, él seguía a fular y teta, bien cerquita, pegadito, las cosas no eran muy diferentes para él, pero yo si pude sentir el cambio.
Inmediatamente Luca fue conquistando los corazones de la oficina y venían desde otras oficinas a conocerlo.
Finalmente la practicuna quedó, al igual que la cuna acá en casa como archivadora de cosas varias. Luca por elección propia siempre duerme en mi pecho.
Pero a pesar que se lo maravilloso que todo parece (y lo es) también tiene su arista. Porque viajar en bondi es estresante y con un niño lo es más. Y esta semana que Capital fue un horno, sentí que éramos dos pollos al spiedo cocinándonos lentamente. Esta situación me la venía venir, por eso cambiamos nuestro mei tai, de tela de jean, por una bandolera Cerquita Mio hermosa y fresquita (Gracias Bren!!!) pero con los calorazos que hizo no fue suficiente y la verdad que padecimos los viajes.
También hay que mencionar el tema de estar con un bebe, que hoy está a punto de largarse a caminar, en una oficina, digamos que estoy como en alerta constante. Debo decir que Luca es un niño que posibilita el llevarlo y que en la primera de cambio veo que no está bien accionaría para encontrar otra opción. Pero por ahora lo veo fenomenal y yo, me siento feliz de poder seguir estando juntos. Que es agotador, lo es, pero lo elijo porque NOS NECESITAMOS.
En fin, en los días de hoy, conciliar familia y trabajo es un gran desafío. Muchas mujeres deben despegarse de sus niños a poquísimos meses de nacidos y se espera que vuelvan a ser las mismas de antes, enfocadas y PRODUCTIVAS, pero creo que eso es muy poco probable, en el camino algo se sacrifica, porque o estamos en sintonía con el mundo laboral y productivo o estamos maternando piel a piel. Las dos cosas en simultáneo con el mismo nivel de entrega dudo que sea humanamente posible (en mi caso creo que no es necesario aclarar pero igual lo hago: la balanza se inclina totalmente por el maternar, mi cerebro puérpero no es ni de reojo lo que era antes je).
Yo siento que estoy en una realidad paralela, porque sé que la posibilidad que tengo es atípica y así me lo demuestran las caras cuando digo que voy a trabajar con Luca. Tal vez en el futuro deje este trabajo (que no es para nada mi vocación) pero aún le encuentro muchos beneficios con las posibilidades que me brinda (jornada reducida, posibilidad de llevar a mi hijo, y baja demanda intelectual) y no aprovecharlas sería un despropósito, el día en que cambien estas posibilidades, mi rumbo también así lo hará. Y esto está hablado como una decisión de familia, como parte de la crianza de Luca.. Veremos veremos, por ahora, voy tachando en el calendario los días que nos faltan para que llegue febrero y dejemos de sufrir el calor para pasar a disfrutarlo, cuando nos vayamos a la casita que alquilamos en Tandil para nuestras primeras y merecidas vacaciones!!!
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| Primer día, entretenido con los móviles. Luego la practicuna pasaría a ser una especie de baúl de chices |
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| Con la marca de la "almohada" (es decir yo) |
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| Enfuladitos y recién despierto de la siesta matinal |
| El oficinista |
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