Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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martes, 13 de septiembre de 2011

Canciones Terroríficas para Traumar Niños

A propósito de mi anterior entrada sobre el "Sindrome de la Madre Cantora", hago un llamado a la reflexión sobre aquellas canciones con las que acunamos, alegramos y entretenemos a nuestros niños.
Resulta ser que me he percatado que muchas de ellas las cantaba, sin detenerme por un minuto en su letra.

Aquí recopilo la "Selección de Canciones Terroríficas para Traumar Niños"

El Elefante Trompita:

Yo tengo un elefante que se llama Trompita                

  Uno podría pensar, al comenzar la canción, que a Trompita, lo nombraron así, por la trompa caracterísca de los efantes no?... Pero ajajá... qué hace un niño cuando se enchincha?: Puchero, TROMPITA. Ya les estamos avisando algo desde el primer verso... el elefante pibe, sos vos, así que escuchá atenti ehhh.

que mueve las orejas llamando a su mamita
y la mamá le dice: "Portate bien Trompita",

  Ok. Mensaje subliminal: por llamar a mamita, Trompita recibe advertencia de "portarse bien", es decir: "a ver querido si si muy lindo lo que haces pero ya está, juga solito ehhhh, autoentretenete, se más independiente que no te cuesta nada si?"

sino te voy a hacer chas chás en la colita.
 
  Y acá la sutileza se fue por los caños y bueh...

Canción para el baño (desconozco el título):

Todos los patitos se fueron a bañar
y el más chiquitito se quiso quedar
la madre enojada le quiso pegar
y pobre patito se puso a llorar

 P O B R E patito es poco, le fue peor que a Trompita. No hay mucho que decir, el pobre infeliz quería quedarse un poco más en el agua, chapotear y la ligó. NO querido, que el "a los golpes se hacen los hombres" también se aplica a los patos y qué es eso de llorar? "A llorar a la iglesia" ehhh.


 Y Como si todas las ventajas del colecho no fueran suficientes, cantándoles esta nana no hay muchas posibilidades que quieran dormir solos:

Duermete niño,
 duermete ya,
que viene el Coco (para mi que acá habla de Estivill)
 y te comerá (en el caso del "Doc" te cierra la puertita y te apaga la luz aunque estés a grito pelado)


Y para finalizar, llegamos a esta canción que para mí es la versión musical de la saga entera de "El juego del miedo", con el plus de anular la posibilidad del reclamo social.

Los maderos de San Juan:

Acerrín Acerrrán los maderos de San Juan
piden pan no le dan
piden queso le dan hueso
y le cortan el pescuezo


 En fin, todas estas canciones son canciones de mi infancia que hemos recordado con mi madre y nos hemos reído de lo que canturréabamos alegremente. Creo que mejor me quedo con mis canciones inventadas sin ritmo ni rima... no?




 

martes, 2 de agosto de 2011

Cantando por un Sueño

No, no se trata del programa de TV, se trata del "Síndrome de la Madre Cantora" que me ha dado este puerperio. Su origen se remonta al embarazo, pero despuntando mi parte artística en otra rama: la actuación y en mi inconciencia: es decir en mis sueños. Bizarros es poco, ya que la primera vez soñé que era vedette, que compartía escenario con Marixa Balli y que en el estreno de la función al no poder seguir el ritmo de la canción que enunciaba: "Somos divinas, somos divinas" me agarraba de la tanga de Marixa para no quedarme resagada y la tanga se estiraba cual típico efecto de dibujos animados. Desperté de mi sueño con la canción y la coreografía intactas en mi conciencia y sin poder parar de reirme.


En el segundo sueño, me reuinía con famosísimos diseñadores de modas (mundo del cual se poco y nada) y les proponía un desafío (al mejor estilo Proyect Runway): deberían diseñar un vestido para una puérpera que habría de tener a su bebe a poco tiempo de la premiación a la que se presentaría. La premiación se trataba de los Oscar y la púerpera... claro! Era yo!. Pero ahí no termina, porque la que me hizo el mejor vestido fue Carolina Herrera y con su vestido fui a recibir mi estatuilla, mi discurso fue: "Gracias a todos por el apoyo, gracias a mi familia, a mi país! Se que tooooodos ustedes no entienden nada de lo que estoy diciendo... menos vos JAVIER BARDEM (y lo señalaba)"  Y Javier, me contestaba "yo hablo lengua de señas"  usando perfectamente la Lengua de Señas Argentina (soy profe de sordos je). Un disparate pero que feliz me desperté.


Y ahora que el pequeño está aquí conmigo, bueno lo actoral ha quedado de lado y despunto el vicio del canto. Comenzó en los primeros tiempos, que para dormilo al peque le cantaba las típicas canciones, esas que nos sabemos todos de memoria, las anónimas y las de nuestra querida María Elena Walsh. Con el tiempo, el repertorio se me vio acotado y ya parecía disco rayado y desde lo más recóndito de mi cerebro aparecieron el Himno Nacional Argentino, La Misa Criolla (con coro, variación de tonos y todo ehhh), Violeta, de Alcides con su "no la dejes ir no la dejes ir...", Sandro y su "Tengo... un mundo de sensaciones..." y hasta ahí veniamos bárbaro, exótico si, pero dentro de lo normalito. 
El tema es que desde hace un tiempo me percaté, el canto se me ido de las manos, ya no puedo aflojar y a Luca ahora todo se lo digo cantando, desde "vamos a cambiar el pañal" hasta "tenés un moquito y no te lo puedo sacar". ¡¡¿ Es que la Novicia Rebelde se apoderó de mi?!!!
A veces ni letra tienen las canciones, son pura vocalización...  
Cosas del puerperio... no? ¿NO?