Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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viernes, 4 de noviembre de 2011

Ta tan ta tannnn... con ustedes, el "Niño Plus Ultra"

   Aquí me dispongo a contar el ideal de niño de nuestra sociedad actual. Yo lo he bautizado ELNIÑO PLUS ULTRA.

Resulta ser, que este niñito debe nacer y ya saber que, aunque no sienta el contacto, el olor o el calor de su madre, ella está ahí. Con este conocimiento él no la reclamará con su único medio de comunicación: el llanto. No, el Niño Plus Ultra ya viene con esta información incorporada.

   El Niño Plus Ultra sólo querrá la teta de su mamá, unos pocos meses, seis, como mucho, porque así lo marcan las "normas del buen comer" del librito de varios pediatras. Él ya sabe que el primer día, de ese sexto mes deberá adecuar su paladar a algún tipo de sólido, que seguramente se tratará de una tentadora (?) papillita e inmediatamente dejará de abastecer su organismo con la leche materna.

   El Niño Plus Ultra duerme de un tirón toda la noche, y en su cuna. Si si, es un niño "que deja dormir". Pero claaaro, es que ya tiene interiorizado que, a la noche se duerme y de día se realizan actividades... por Dios! Es que es el Niño Plus Ultra faltaba más. Él con toda seguridad sabe que no debe sentirse solo en la cuna a los pocos meses de haber estado dentro de su madre.

   El Niño Plus Ultra realiza todos los hitos del desarrollo antes que los demás niños y no vaya a ser que tenga un ritmo fluctuante en sus adquisiciones (por supuesto dejaría de ser el Niño Plus Ultra).

   El Niño Plus Ultra ya sabe de horarios, de esperas, y de demoras, de normas de etiqueta y de modales, por eso nunca, jamás de los jamases, se pasa de revoluciones en una reunión de adultos, en un paseo por el shopping o en la sala de espera del pediatra, aunque para un niño común todas estas propuestas no son más que un verdaro fastidio. Pero quédese tranquila doña, que si a usted le ha tocado en la repartija un Niño Plus Ultra todas estas actividades se pueden hacer perfectamente sin perder una pizca de glamour.

   El Niño Plus Ultra no se calma con upa, ni caricias, ni con el vaivén de un arroró: se autoconsuela solo, porque sabe bien que aquí eso sería haber sido malcriado.

  El Niño Plus Ultra, ya comprendió sin dificultades, que lo que hoy se espera de él, desde los primeros momentos, como sus mayores atributos es independencia y autonomía. Y que eso, se parece mucho, a crecer en soledad.


   ¡Gracias Luca, por no ser un Niño Plus Ultra, por calmarte con mi pecho, con mis caricias y mi arrullo, por querer experimentar en mi cercanía, por cambiar mis nociones de tiempo y ritmo que ahora marchan a tu compás, por buscar mi mirada cuando descubrís algo nuevo o por un susto, por tu curiosidad y tu dedito explorador, por enseñarme que cualquier cosa se puede convertir en juego y juguete, por el regalo de tu sonrisa infinita siempre que te miro!




domingo, 4 de septiembre de 2011

Mi niño no me come... (sólidos)

   Hace un tiempo, camino al trabajo, haciendo el recorrido semanal en el 109 con Luca, sentaditos adelante íbamos panchos y el peque medio gagá por la teta que había tomado antes de salir. Intuí que en algún momento de nuestro viaje se dormiría placidamente. En un momento, sube una mamá con una beba. Le dan el asiento contiguo al mio. Sienta a la niña y se pone a buscar monedas, después la tarjeta, después otra vez las monedas. Agarra a la nena y le dice al chofer si puede bajarse porque no le alcanzan las monedas y se olvidó la tarjeta. Le ofrezco monedas y al mismo tiempo el chofer le dice que viaje igual. Comenzamos a charlar, del tema más que obvio: los paquetitos que llevábamos en brazos. Los nombres, las edades (su beba tenía 9 meses), a dónde íbamos cada una, etc. En un momento la conversación gira hacia la comida. Me pregunta si come, le digo que todavía no. Que no está interesado. Ella asombrada me mira y me dice, "pero ya tiene siete meses y medio". Pero no le llama la atención le digo, le he ofrecido y no quiere. "Ahhh no, a mi la pediatra me dijo que si o si tenía que empezar a comer a los seis meses. Que por lo menos la cena. Y la verdad que cuesta, porque llega la noche y ella quiere la teta y dormir. Y a mi me da cosa" me contesta con un poco de aflicción y a continuación me pregunta: ""¿Toma la teta o mamadera?" le contesto que toma teta, y sentí como un alivio en ella, como si constatara que lo que hace no está mal (seguir dándole la teta a su beba). Le cuento que en casa hemos dicidido que la relación entre Luca y la comida sea del tipo placentera, que estamos tranquilos porque sabemos que en la leche materna está el alimento (lo constatamos mes a mes cuando nos corroboran que sube de a 1 Kg.), que en esta etapa con los sólidos, se trata de exploración y básicamente de aprendizaje y que queremos que ese aprendizaje sea grato para él. Y que llegamos a esta conclusión después de ofrecerle alimentos y ver la variadad de caras de asco que pone, tanto que lo que le ofrecemos no lo quiere tocar ni con su dedito explorador!!! Es que hasta cuando lo toco yo pone cara de asco!!!. Sólo en tres ocaciones, intenté darle de comer con una cuchara y el resultado fue vomitoso, sin siquiera lograr que pruebe el sabor de la comida, el peque empiezó a hacer arcadas y fueron tantas que terminó vomitando de lo lindo. Creo que nos dejó bien en claro que NO era su momento de ampliar su dieta con sólidos, o al menos de los comestibles, porque si le da gusto saborear papel, cartón y demás cosas que uno dice: GUÁCALA!!!
   Pero estos días, que ya hemos entrado en su maravilloso octavo mes, evidenciamos un cambio de actitud, fueron unas tímidas miradas, unos pequeños coqueteos hacia lo que estábamos comiendo y en plan de "ver qué pasa" le ofrecimos arroz con verdura, en la mesita de su sillita colocamos una cucharadita y luz verde para el enchastre y así fue, primero obviamente con su dedito antena y después con toda la mano y con alegría, apretujando e intentando llevar algo a la boca, mientras nosotros nos hacíamos los distraídos pero pispeábamos con un ojo, no vaya a ser que le dira pánico escénico y se nos cohibiera. Y así ya pasaron por sus manos, un par de fideos, alguna galletita de agua y alguna otra cosita más. Estamos muy felices de ver cómo poco a poco y a su ritmo el peque comienza su aventura con la comida.
   Nos ayudó mucho y nos brindó tranquilidad para esta nueva etapa leer "Mi niño no me come" del Dr. Carlos Gonzalez. Lo recomiendo a todas las familias en donde haya un pequeño que se esté por aproximar a los benditos seis meses donde la expectativa social y muchas veces familiar es que de una ya se coma un pollo con papas al horno y de postre una creme brûlée.
   A continuación convido a tod@s con el registro de estos bellos momentos de inciación de nuestro peque!