Resulta ser, que este niñito debe nacer y ya saber que, aunque no sienta el contacto, el olor o el calor de su madre, ella está ahí. Con este conocimiento él no la reclamará con su único medio de comunicación: el llanto. No, el Niño Plus Ultra ya viene con esta información incorporada.
El Niño Plus Ultra sólo querrá la teta de su mamá, unos pocos meses, seis, como mucho, porque así lo marcan las "normas del buen comer" del librito de varios pediatras. Él ya sabe que el primer día, de ese sexto mes deberá adecuar su paladar a algún tipo de sólido, que seguramente se tratará de una tentadora (?) papillita e inmediatamente dejará de abastecer su organismo con la leche materna.
El Niño Plus Ultra duerme de un tirón toda la noche, y en su cuna. Si si, es un niño "que deja dormir". Pero claaaro, es que ya tiene interiorizado que, a la noche se duerme y de día se realizan actividades... por Dios! Es que es el Niño Plus Ultra faltaba más. Él con toda seguridad sabe que no debe sentirse solo en la cuna a los pocos meses de haber estado dentro de su madre.
El Niño Plus Ultra realiza todos los hitos del desarrollo antes que los demás niños y no vaya a ser que tenga un ritmo fluctuante en sus adquisiciones (por supuesto dejaría de ser el Niño Plus Ultra).
El Niño Plus Ultra ya sabe de horarios, de esperas, y de demoras, de normas de etiqueta y de modales, por eso nunca, jamás de los jamases, se pasa de revoluciones en una reunión de adultos, en un paseo por el shopping o en la sala de espera del pediatra, aunque para un niño común todas estas propuestas no son más que un verdaro fastidio. Pero quédese tranquila doña, que si a usted le ha tocado en la repartija un Niño Plus Ultra todas estas actividades se pueden hacer perfectamente sin perder una pizca de glamour.
El Niño Plus Ultra no se calma con upa, ni caricias, ni con el vaivén de un arroró: se autoconsuela solo, porque sabe bien que aquí eso sería haber sido malcriado.
El Niño Plus Ultra, ya comprendió sin dificultades, que lo que hoy se espera de él, desde los primeros momentos, como sus mayores atributos es independencia y autonomía. Y que eso, se parece mucho, a crecer en soledad.
¡Gracias Luca, por no ser un Niño Plus Ultra, por calmarte con mi pecho, con mis caricias y mi arrullo, por querer experimentar en mi cercanía, por cambiar mis nociones de tiempo y ritmo que ahora marchan a tu compás, por buscar mi mirada cuando descubrís algo nuevo o por un susto, por tu curiosidad y tu dedito explorador, por enseñarme que cualquier cosa se puede convertir en juego y juguete, por el regalo de tu sonrisa infinita siempre que te miro!
