Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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viernes, 17 de agosto de 2012

La lluvia que trajo a la Niña Bonita


   Sigo con las emociones a flor de piel, por este 15 de agosto, por haber vivido esa jornada de lluvia, de truenos estridentes, de espera, calor humano, de penumbra. Sigo con el corazón palpitando fuerte, por haber vivido tamaña experiencia, la de haber visto nacer a un nuevo ser, la de haber sido testigo del poder, de la enorme capacidad, la sabiduría con la que se embistió mi comadre durante su trabajo de parto. Y me emociono, porque no puedo dejar de recordar los momentos recientes, las risas de mi ahijada, que jugaba conmigo mientras su hermana se abría camino al mundo y cómo cada tanto se acercaba a su mamá y a su papá que pasaban por una contracción y les daba una caricia o un abrazo. Las manos de una amiga, masajeando, acariciando. Las parteras, cuidando, susurrando palabras de energía, de amor.
   Fue una jornada mágica, todo se fue sucediendo al ritmo que necesitaba ser, los planetas se alinaron y allí estabamos todos los invitados al milagro, respirando una atmósfera de amor, de fe.
   Y finalmente amaneció, y ese nuevo día contaba con un nuevo ser... y todos reímos y nos emocionamos y nuestras voces se quebraron, porque Josefina fue Bienvenida, porque Josefina pudo tener su Bien Venida...
   






jueves, 26 de julio de 2012

Palpitando el milagro




   Hoy llegaron a las 37 semanas juntas... y lo siento en el aire, en el corazón, falta poco... cuándo será exactamente, no importa, lo importante es que está llegando el momento.
    Y aquí estoy, emocionada, con ganas, dispuesta a estar para lo que necesites, para lo que necesiten, porque tengo la alegría, el honor, la dicha, el privilegio, de que me hayas dado la mano para subirme en la montaña rusa mágica a la que te vas a montar, para verte en tu momento de mayor brillo, dando a luz, descubriendo, reencontrándote con tu lado más mamífero, arrolladoramente salvaje.
    Y en silencio estaré si así lo precisas, o gritaré con vos si me lo pides, o acunaré a tu hija María como si fuera mía mientras estés ocupada en el viaje, que sólo vos podés hacer pero que haremos todos juntos.
   Y te daré mi energía si me la pides, y te convidaré de mis lágrimas si las necesitas o me iré hacia otro lado si lo deseas.
    Tengo toda la fe en tu cuerpo, en tu mente, en tu alma, en tu corazón, Josefina te guiará en el camino...

Amiga, te adoro con el alma, 
 sigamos palpitando  su  llegada, que muy pronto, 
estaremos sintiendo latir  aquí su corazón.