Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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domingo, 21 de octubre de 2012
Orígenes
Hacia atrás
Útero que albergó, el útero que me ha albergado. Mujer de otro tiempo, que fue acompañando el mío, desde mi nacimiento hasta poco hace. Maternaje de cuidados, de aseos, de comida casera, del detalle. La extraño. Me ha quedado colgado en los labios, el beso y el "¡Feliz día de la madre, abue!", me faltó su sonrisa y su timidez, el abrazo en donde desde hacía varios años era mi pecho el que la recibía.
La comprendo. Su partida es la oportunidad para ver su vida entera, la posibilidad del presente que quita la muerte, da paso a la chance de ver la película entera, fotograma a fotograma. Y la re-descubro, valiente a sus ochenta y tantos, resistente en su adultez, tenaz en su juventud, divertida y libre de un corsé imaginario en momentos especiales de los cuales agradezco haber sido testigo. Yo la conocí, yo la vi completa, con sus luces y sus aristas, con sus dones y sus carencias, y con todo, yo la amé, tanto tanto, como ella me amó a mí.
Hacia el costado
Tengo en mi camino, una presencia sutil, es el agua de río, que corre suave o tempestuosa en la crecida, según lo que ella con atino, lea en mi voz. Es el ahora, siempre es el ahora, porque no recuerdo en ningún momento su ausencia. Es el transitar compartido. Es reconocerme cuando la miro, es el lugar de dónde he venido. Y no hubo ni habrá como sus caricias, como sus abrazos y sus besos, como su amor inmenso, que barajó y dio de nuevo, que trocó la historia, de lazos interrumpidos. Y la disfruto, y la río, y la beso, y la abrazo, y la agradezco con la intensidad de quien ha recibido.
Hacia adelante
Y ha llegado mi turno, de ser dadora, de contener y acompañar. He sido el medio, el vehículo, para que la vida que se generó de un amor, saliera al mundo a vivir. Vida que me toma de la mano, me acaricia, me sonríe.
La maternidad me resulta cambio constante, de característica dialéctica donde se turnan los turnos de aprender. Entonces somos dos, creciendo, intentando, alcanzando, afianzando, aprehendiendo.
Celebro así, lo que para mí es el Día de la Maternidad, honrando a mi linaje, sintiendo orgullo de pertenecer, de ser parte de esta linea de mujeres, orgullo de que en la sangre que corre en mí hay un poco de ellas, de que lo que cada una le ha regalado a la otra yo se lo regalaré a quien acuno todas las noches. A ese bagaje le agregaré lo propio, para que el día de mañana, él haga lo suyo con quien lo elija para que lo ame.
viernes, 17 de agosto de 2012
La lluvia que trajo a la Niña Bonita
Fue una jornada mágica, todo se fue sucediendo al ritmo que necesitaba ser, los planetas se alinaron y allí estabamos todos los invitados al milagro, respirando una atmósfera de amor, de fe.
Y finalmente amaneció, y ese nuevo día contaba con un nuevo ser... y todos reímos y nos emocionamos y nuestras voces se quebraron, porque Josefina fue Bienvenida, porque Josefina pudo tener su Bien Venida...
jueves, 26 de julio de 2012
Palpitando el milagro
Hoy llegaron a las 37 semanas juntas... y lo siento en el aire, en el corazón, falta poco... cuándo será exactamente, no importa, lo importante es que está llegando el momento.
Y aquí estoy, emocionada, con ganas, dispuesta a estar para lo que necesites, para lo que necesiten, porque tengo la alegría, el honor, la dicha, el privilegio, de que me hayas dado la mano para subirme en la montaña rusa mágica a la que te vas a montar, para verte en tu momento de mayor brillo, dando a luz, descubriendo, reencontrándote con tu lado más mamífero, arrolladoramente salvaje.
Y en silencio estaré si así lo precisas, o gritaré con vos si me lo pides, o acunaré a tu hija María como si fuera mía mientras estés ocupada en el viaje, que sólo vos podés hacer pero que haremos todos juntos.
Y te daré mi energía si me la pides, y te convidaré de mis lágrimas si las necesitas o me iré hacia otro lado si lo deseas.
Tengo toda la fe en tu cuerpo, en tu mente, en tu alma, en tu corazón, Josefina te guiará en el camino...
Amiga, te adoro con el alma,
sigamos palpitando su llegada, que muy pronto,
estaremos sintiendo latir aquí su corazón.
sábado, 14 de julio de 2012
Hoy es un día especial...
Hay gente a la que no, pero a mi me gustan los cumpleaños. Me gusta celebrar los días en los que han nacido, han llegado al mundo, personas que son parte de mi vida, me gusta festejar su existencia, la delicada trama que ha tejido la vida para que nos hayamos cruzado.
Y hoy es un día de celebración intensa, de alegría, de besos, de abrazos, de risas, de te quieros, para ella, la mujer de mi vida. Sí, porque no sólo los hombres tienen a "la mujer de su vida". La mujer de mi vida, es un ser especial, cuya presencia jamás me ha faltado, siempre al lado del camino, siempre estando. Las enseñanzas de la mujer de mi vida, se han plasmado en mi desde temprano, he sido acunada, amamantada, interpretada, jugada, disfrutada... todo eso está en mi.
La mujer de mi vida tiene una casa, una casa a la que siempre vuelvo, una casa que, como útero nos contiene. Volvemos a ver a esta mujer, buscamos su cobijo, su alegría, sus palabras, su sabiduría, volvemos porque nos da placer, porque ha creado lazos entre nosotros, lazos donde circula amor.
Es emocionante verla junto a mi sol, cómo se le enciende la mirada al observarlo, se deleita y lo disfruta, saborea su existir.
La mujer de mi vida ahora también me permite acompañarla, no la sostengo, la acompaño, me permite escucharla, recibe mis palabras. Yo puedo ver a la mujer de mi vida derramar lágrimas pero esto no me asusta, ni me paraliza, porque yo conozco su espíritu de búsqueda, es una loba que olfatea hasta encontrar la salida, sé que lo que puedo hacer por ella es estar, y esto lo sé porque me lo ha enseñado primero.
Hace poco, le pregunté a la mujer de mi vida, si en algún momento de nuestra infancia, pensó que nuestro futuro (el mío y el de mi hermano) estaría en jaque, si dudó en que saldríamos adelante... luego de un silencio me respondió: "Yo elegí tener fe en el amor... tener fe en ustedes, yo sabía que ustedes se sintieron amados. Yo elegí tener fe en el amor". Así es la mujer de mi vida, esa es su esencia, ese es su espíritu, protector, aguerrido, transformador, incansable... así es MI MAMÁ y hoy es su cumpleaños...
Y hoy es un día de celebración intensa, de alegría, de besos, de abrazos, de risas, de te quieros, para ella, la mujer de mi vida. Sí, porque no sólo los hombres tienen a "la mujer de su vida". La mujer de mi vida, es un ser especial, cuya presencia jamás me ha faltado, siempre al lado del camino, siempre estando. Las enseñanzas de la mujer de mi vida, se han plasmado en mi desde temprano, he sido acunada, amamantada, interpretada, jugada, disfrutada... todo eso está en mi.
La mujer de mi vida tiene una casa, una casa a la que siempre vuelvo, una casa que, como útero nos contiene. Volvemos a ver a esta mujer, buscamos su cobijo, su alegría, sus palabras, su sabiduría, volvemos porque nos da placer, porque ha creado lazos entre nosotros, lazos donde circula amor.
Es emocionante verla junto a mi sol, cómo se le enciende la mirada al observarlo, se deleita y lo disfruta, saborea su existir.
La mujer de mi vida ahora también me permite acompañarla, no la sostengo, la acompaño, me permite escucharla, recibe mis palabras. Yo puedo ver a la mujer de mi vida derramar lágrimas pero esto no me asusta, ni me paraliza, porque yo conozco su espíritu de búsqueda, es una loba que olfatea hasta encontrar la salida, sé que lo que puedo hacer por ella es estar, y esto lo sé porque me lo ha enseñado primero.
Hace poco, le pregunté a la mujer de mi vida, si en algún momento de nuestra infancia, pensó que nuestro futuro (el mío y el de mi hermano) estaría en jaque, si dudó en que saldríamos adelante... luego de un silencio me respondió: "Yo elegí tener fe en el amor... tener fe en ustedes, yo sabía que ustedes se sintieron amados. Yo elegí tener fe en el amor". Así es la mujer de mi vida, esa es su esencia, ese es su espíritu, protector, aguerrido, transformador, incansable... así es MI MAMÁ y hoy es su cumpleaños...
¡FELIZ CUMPLEAÑOS MAMÁ!
GRACIAS POR TANTO
GRACIAS POR TODO...
GRACIAS POR TODO...
lunes, 23 de enero de 2012
Tomando impulso para llegar más alto, no...más lejos
"Caminó! Caminó!" Así me recibieron hace unas semanas, el tío más chico de Luca, mi mamá y Andrés, a quienes les había confiado por primera vez el cuidado del peque para realizar una actividad "alone" (tal vez más adelante cuente, por ahora, dejo con la intriga... muajajáaaa!). Con una mezcla de sentimientos, alegría por su logro y un poco de: "uyyy me lo perdí", escuché que había dado sus primeros pasos jugando con el tío.
A partir de ese momento, tenemos días en los que sólo gatea, o se para y camina si está agarrado a algo o a mi, o hay otros donde se para y da una buena cantidad de pasos. Está muuuuuuuuuuuy emocionado, se ríe mucho, se entusiasma y cuando está cerca de alcanzar su objetivo casi como que se abalanza!!!
Sin embargo este gran paso, esta gran adquisición ha producido desajustes en el sueño (tuvo un par de pesadillas: en medio de la noche arranca con un llanto terrible, sin abrir los ojos se retuerce y rechaza la teta y de pronto... pum vuelta la tranquilidad) y una demanda hacia mi INTENSA... o debería decir hacia mis tetas???
Es todo el tiempo, a toda hora, viene llorando y me baja la remera con una desesperación... succiona dos o tres veces y chau pasa una mosca y él se le pone a conversar... y así... muchas veces, tantas veces que mis pobres tetas no dan más!!! Por suerte, a parte de el apoyo y la ayuda de papá, tengo un dream team (mi madre y hermanos) para darme una mano que acude raudo ante la batiseñal y me ayudan o por lo menos me hacen compañía y eso en estas circunstancias es un montón. Y también tengo unos oídos puérperos (los de mi amiga Meli) que está pasando por una situación parecida aunque su peque ya se largó... pero que cuando le digo "No doy massssss!" se que me entiende!!! Y en estos días recordé tantísimo su entrada: "No soy sólo una teta!!!... soy dos"
Igualmente, con cansancio, con las tetas medias chamuscadas, estoy feliz de ver al peque divirtiéndose así al descubrir el desplazamiento, con una sonrisa grande como una casa, es una maravilla en acción. Y si, se que para él esto es de una intensidad impresionante, hay un ida y vuelta entre la emoción de largarse y el deseo de quedarse, de seguir pegaditos, juntitos, sin espacio entre los dos. Pero poco a poco le irá tomando el gusto, y sabrá que siempre podremos ir pegaditos, juntitos, siempre que él lo desee, siempre tendrá dónde volver.
Te amo pequeño caminante! Nunca olvides que "Caminante, no hay camino se hace camino al andar".
A partir de ese momento, tenemos días en los que sólo gatea, o se para y camina si está agarrado a algo o a mi, o hay otros donde se para y da una buena cantidad de pasos. Está muuuuuuuuuuuy emocionado, se ríe mucho, se entusiasma y cuando está cerca de alcanzar su objetivo casi como que se abalanza!!!
Sin embargo este gran paso, esta gran adquisición ha producido desajustes en el sueño (tuvo un par de pesadillas: en medio de la noche arranca con un llanto terrible, sin abrir los ojos se retuerce y rechaza la teta y de pronto... pum vuelta la tranquilidad) y una demanda hacia mi INTENSA... o debería decir hacia mis tetas???
Es todo el tiempo, a toda hora, viene llorando y me baja la remera con una desesperación... succiona dos o tres veces y chau pasa una mosca y él se le pone a conversar... y así... muchas veces, tantas veces que mis pobres tetas no dan más!!! Por suerte, a parte de el apoyo y la ayuda de papá, tengo un dream team (mi madre y hermanos) para darme una mano que acude raudo ante la batiseñal y me ayudan o por lo menos me hacen compañía y eso en estas circunstancias es un montón. Y también tengo unos oídos puérperos (los de mi amiga Meli) que está pasando por una situación parecida aunque su peque ya se largó... pero que cuando le digo "No doy massssss!" se que me entiende!!! Y en estos días recordé tantísimo su entrada: "No soy sólo una teta!!!... soy dos"
Igualmente, con cansancio, con las tetas medias chamuscadas, estoy feliz de ver al peque divirtiéndose así al descubrir el desplazamiento, con una sonrisa grande como una casa, es una maravilla en acción. Y si, se que para él esto es de una intensidad impresionante, hay un ida y vuelta entre la emoción de largarse y el deseo de quedarse, de seguir pegaditos, juntitos, sin espacio entre los dos. Pero poco a poco le irá tomando el gusto, y sabrá que siempre podremos ir pegaditos, juntitos, siempre que él lo desee, siempre tendrá dónde volver.
Te amo pequeño caminante! Nunca olvides que "Caminante, no hay camino se hace camino al andar".
domingo, 27 de noviembre de 2011
Cuando el amor deja huella
Cuando el amor deja huella,
la despedida llega a ser dulce.
Cuando el amor deja huella,
cada rincón, cada objeto,
cada palabra evoca un momento.
Cuando el amor deja huella,
queda impregnada en nuestro ser
la calidez de haber sido amados.
Cuando el amor deja huella,
las lágrimas que caen
barren con la tristeza.
Cuando el amor deja huella
no deja vacío
deja ese amor florecido.
Abuela, gracias por tanto amor, gracias por tantas huellas en mí...
jueves, 27 de octubre de 2011
Despidiéndote
Hoy mamá me contó por teléfono, que finalmete un médico fue sincero, que por fin se dedicaron a trabajar interdisciplinariamente y evaluaron tu situación. Hoy, mamá me contó que lo que estamos viviendo desde hace un tiempo es tu despedida, que te estás apagando. Te estás yendo y cada día me voy despidiendo de vos. Con un par de lágrimas me despido de tu manos arrugadas, de tus comidas deliciosas, de tu sonrisa. Te recuerdo llevándonos al colegio, cociéndonos alguna ropa, escuchando a la Negra Vernaci y descostillarte de la risa. Te recuerdo, cuando me dijiste, luego de que te contara que iba a parir en mi casa: "Está bien, si es algo natural" y sonriendo continuaste: "a parte vos no sos ninguna improvisada" y me dejaste perpleja, porque sé que tenés un poquito (sólo un poquito) del síndrome del respeto absoluto a las batas blancas. Y recuerdo cuando dijiste que yo "sabía del arte de la crianza" y te vi, como nunca, orgullosa. Estuviste siempre, en cada momento de nuestra vida, me amaste y yo lo sentí. Y te voy a extrañar.
Una de las últimas cosas que tuviste ganas de hacer antes de estar internada, fue comprarle una remera a Luca. Mamá me contó que entraste al negocio y muy decidida se la pediste a la vendedora, y que a pesar de tu corta visión te fijabas si el tamaño sería el adecuado y los colores. Y estabas contenta. De Luca estos últimos tiempos, me cuenta mamá, que hablás mucho, que lo tenés siempre presente. Hasta supiste, con una intuición sobrenatural que te iríamos visitar.
Al rato de cortar con mamá, mis pechos se endurecieron y comenzaron a doler, ya conozco esta sensación, ya la había vivido cuando nos enteramos de tu enfermedad. Mi cuerpo también se expresa. Y mi pequeño, la luz de mis días, el que hace que esté viviendo esto de la mejor manera (porque sin él sería tanto más difícil) es quien me ayuda a descargar estos pechos, a darle lugar a la risa inclusive en estos momentos.
Fuiste la única que tuve, pero se que fuiste la mejor. Los recuerdos pasan en mi mente como estrellas fugaces, que lo iluminan todo y luego se apagan.
A medida que fui creciendo te fui viendo con diferentes ojos y pude ver tantas mujeres en vos y tomar de ellas lo que me servía y dejar de lado aquello que vi no te hizo bien.
Siempre nos acompañaste y hoy es nuestro turno de acompañarte a vos, en este último tramo, de que te vayas sabiendo todo el amor que sembraste, de que no tengas dudas que fuiste cobijo y abrigo.
Una de las últimas cosas que tuviste ganas de hacer antes de estar internada, fue comprarle una remera a Luca. Mamá me contó que entraste al negocio y muy decidida se la pediste a la vendedora, y que a pesar de tu corta visión te fijabas si el tamaño sería el adecuado y los colores. Y estabas contenta. De Luca estos últimos tiempos, me cuenta mamá, que hablás mucho, que lo tenés siempre presente. Hasta supiste, con una intuición sobrenatural que te iríamos visitar.
Al rato de cortar con mamá, mis pechos se endurecieron y comenzaron a doler, ya conozco esta sensación, ya la había vivido cuando nos enteramos de tu enfermedad. Mi cuerpo también se expresa. Y mi pequeño, la luz de mis días, el que hace que esté viviendo esto de la mejor manera (porque sin él sería tanto más difícil) es quien me ayuda a descargar estos pechos, a darle lugar a la risa inclusive en estos momentos.
Fuiste la única que tuve, pero se que fuiste la mejor. Los recuerdos pasan en mi mente como estrellas fugaces, que lo iluminan todo y luego se apagan.
A medida que fui creciendo te fui viendo con diferentes ojos y pude ver tantas mujeres en vos y tomar de ellas lo que me servía y dejar de lado aquello que vi no te hizo bien.
Siempre nos acompañaste y hoy es nuestro turno de acompañarte a vos, en este último tramo, de que te vayas sabiendo todo el amor que sembraste, de que no tengas dudas que fuiste cobijo y abrigo.
Abuela, te voy a extrañar mucho, tanto que hoy duele, tanto que hoy la tristeza me acompaña como una sombra. Pero yo sé que eso pasará y quedará un baúl lleno de recuerdos que cada vez que lo abramos te veremos allí, siendo nuestra abuela Fiori.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Hay que salir al sol!
Después de unos quince días aproximadamente que estuvimos entre mocos y molestias varias, el domingo y el lunes por la tarde salimos a disfrutar del solcito renovador. Igualmente aunque no hubieramos estado apestados nuestras actividades al aire libre hubieran sido nulas, ya que el tiempo estuvo frío y feo. Pero junto con nuestra mejoría, salío el sol y al parque fuimos, el domingo con mi mamá, es decir la abuela Rosi y con el tío Martín. El lunes por la tarde fue día de plaza con papá. Qué lindo que es estar afuera bajo el calorcito del sol! Ver un poco de verde, respirar aire fresco, ver pájaritos, árboles, en fin... un poco de naturaleza en esta selva de cemento. Muy revitalizante!!!
Aquí les dejo, las fotitos que saqué estos días, así de paso las que no nos conocen lo van haciendo.
Esperando que la semana siga así... me voy despidiendo, despacito cual ocaso de película romántica (¿?) jajajajaj.
¡Besos pa tutti!
Aquí les dejo, las fotitos que saqué estos días, así de paso las que no nos conocen lo van haciendo.
Esperando que la semana siga así... me voy despidiendo, despacito cual ocaso de película romántica (¿?) jajajajaj.
¡Besos pa tutti!
| Con papá, manoteando el mate con el dedito explorador |
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| Con la Abu Rosi y el tío Martín |
| Con mamucha, es decir conmigo =) |
![]() |
| Tu Sonrisa lo ilumina TODO |
martes, 30 de agosto de 2011
Feliz ... en tu día
Hoy es un día especial, hoy es un día de fiesta, de celebración. Hoy es un día para no dejar de sonreir por ningún motivo ni siquiera un segundo. Hoy es el cumpleaños número DOS de una bundincita como le dice su abuela, de la cholita como le dicen su mamá y papá, y de una ahijada, como le digo YO. Hoy es el cumpleaños de María de los Ángeles, una peque que sentí sería especial para mi desde que supe que estaba en la panza de su mamá. Y fue su mamá que me dio el regalo más lindo que recibí y fue elegirme para acompañar con título oficial a esta bombona en su camino.
Y acá le preparé un regalito para esta familia que quiero tanto, porque quiero festejar junto con ellos esta vida maravillosa que trajeron al mundo. ¡Cholita Feliz Cumple!
Nuestros corazones laten más fuertes desde que nos mirás
Te quiero mucho y más...
Tu madri Flor
martes, 23 de agosto de 2011
Esto no es moco de pavo!
No no, no es moco de pavo. Es moco de toda una familia!!! Es que desde el miércoles por la noche estamos tratando de batir un nuevo récord Guiness: mayor utilización de pañuelitos descartables, creo que lo hemos batido cómodamente.
Nuestras peripecias moquísticas tienen su origen el lunes por la noche, cuando nos enfrentamos al primer encuentro con la Sra. Fiebre. Luca tuvo fiebre por primera vez, afrontamos esta novedad, con calma y dándole un voto de confianza a su pequeño cuerpo. Pasó toda la noche afiebrado, no sabría decir con exactitud cuánta temperatura tuvo porque estando dormido profundamente no lo quise molestar. Supuse que era un dato que no nos aportaría demasiado ya que sólo se estaba tratando de fiebre y ningún otro síntoma. Así que el organismo del peque nos avisaría si debíamos cambiar de estrategia. No dormí mucho ni muy bien, pero el gordo durmió como una pequeña morsa. Al otro día despertó sin fiebre, con mucho decaimiento, pero nada más. Fue el miércoles por la mañana al despertar cuando comenzó la producción moquística a gran escala!!! Qué resfrío mamita querida!!! Bueno, descubrimos a qué vino la fiebre. Nos pusimos manos a la obra y comenzamos con el vapor, cremita de tomillo, aceite de eucalipto. Así pasamos los días y poco a poco tanto papá como yo comenzamos a sentirnos pachuchos también. Si, ahora estamos tooooodos apestados. Yo no me sentía así desde no se cuándo!!! Tengo mi cerebro y mi nariz compitiendo por quién late más fuerte y más rápido, la paspadura de mis fosas nasales hacen que el papel tissue se sienta como papel lija y además como me gusta innovar también tengo dolor de garganta. Así estamos. Esta situación dio pie a nuevas experiencias. Paso a enumerarlas:
1) El peque ya está listo para sumergirse en el agua: Es que como tiene tanto moco, al tomar la teta desarrolló la siguiente técnica: dos succiones una aspiración de aire, dos succiones una aspiración de aire. Me da mucha cosita!!! Por lo tanto ahora le doy la teta en la mecedora, así no está en posición horizontal y los mocos no joden tanto.
2) El Show de los Sonidos Desconocidos: Toses, achúses y soplada de naricen son cosas nuevas para el peque, que cuando las escucha nos mira con ojos como plato esperando que le digamos con una sonrisa le digamos que ese escándalo son simplemente mamá estornudando o papá sonándose el naso.
3) Ahora, En mi cama somos Cuatro: y es que ya le estoy encargando a la creativa de Sarai un nuevo logo, esto se debe a que ahora no sólo compartimos nuestra cama con Luca sino que el rollo de papel higiénico (se me terminaron los pañuelos descartables, los de tela y cualquier otra cosa que pueda servir a tan noble fin como lo es deshacernos de los malditos mocos). Es que como al correr la cama hacia una pared (para mayor seguridad) me quedé sin la mesita de luz, el viejo y querido papel higiénico descansa al lado de mi almohada, siempre listo cual boy scout para socorrerme.
4) Mi casa es tu casa y mi Vapor es tu Vapor: todos los días celebramos las Honorables Cumbres Familiares. Se trata de reuniones especiales, mientras papá o mamá se están bañando, todos aprovechamos el vapor para la descongestión. Si pudiera me hago unos mates ahí eh!
En fin, así estamos, esperamos que esta peste al por mayor se nos vaya pronto... y de volver a respirar con nuestros orificios nasales 100% libres de mocos!
Nuestras peripecias moquísticas tienen su origen el lunes por la noche, cuando nos enfrentamos al primer encuentro con la Sra. Fiebre. Luca tuvo fiebre por primera vez, afrontamos esta novedad, con calma y dándole un voto de confianza a su pequeño cuerpo. Pasó toda la noche afiebrado, no sabría decir con exactitud cuánta temperatura tuvo porque estando dormido profundamente no lo quise molestar. Supuse que era un dato que no nos aportaría demasiado ya que sólo se estaba tratando de fiebre y ningún otro síntoma. Así que el organismo del peque nos avisaría si debíamos cambiar de estrategia. No dormí mucho ni muy bien, pero el gordo durmió como una pequeña morsa. Al otro día despertó sin fiebre, con mucho decaimiento, pero nada más. Fue el miércoles por la mañana al despertar cuando comenzó la producción moquística a gran escala!!! Qué resfrío mamita querida!!! Bueno, descubrimos a qué vino la fiebre. Nos pusimos manos a la obra y comenzamos con el vapor, cremita de tomillo, aceite de eucalipto. Así pasamos los días y poco a poco tanto papá como yo comenzamos a sentirnos pachuchos también. Si, ahora estamos tooooodos apestados. Yo no me sentía así desde no se cuándo!!! Tengo mi cerebro y mi nariz compitiendo por quién late más fuerte y más rápido, la paspadura de mis fosas nasales hacen que el papel tissue se sienta como papel lija y además como me gusta innovar también tengo dolor de garganta. Así estamos. Esta situación dio pie a nuevas experiencias. Paso a enumerarlas:
1) El peque ya está listo para sumergirse en el agua: Es que como tiene tanto moco, al tomar la teta desarrolló la siguiente técnica: dos succiones una aspiración de aire, dos succiones una aspiración de aire. Me da mucha cosita!!! Por lo tanto ahora le doy la teta en la mecedora, así no está en posición horizontal y los mocos no joden tanto.
2) El Show de los Sonidos Desconocidos: Toses, achúses y soplada de naricen son cosas nuevas para el peque, que cuando las escucha nos mira con ojos como plato esperando que le digamos con una sonrisa le digamos que ese escándalo son simplemente mamá estornudando o papá sonándose el naso.
3) Ahora, En mi cama somos Cuatro: y es que ya le estoy encargando a la creativa de Sarai un nuevo logo, esto se debe a que ahora no sólo compartimos nuestra cama con Luca sino que el rollo de papel higiénico (se me terminaron los pañuelos descartables, los de tela y cualquier otra cosa que pueda servir a tan noble fin como lo es deshacernos de los malditos mocos). Es que como al correr la cama hacia una pared (para mayor seguridad) me quedé sin la mesita de luz, el viejo y querido papel higiénico descansa al lado de mi almohada, siempre listo cual boy scout para socorrerme.
4) Mi casa es tu casa y mi Vapor es tu Vapor: todos los días celebramos las Honorables Cumbres Familiares. Se trata de reuniones especiales, mientras papá o mamá se están bañando, todos aprovechamos el vapor para la descongestión. Si pudiera me hago unos mates ahí eh!
En fin, así estamos, esperamos que esta peste al por mayor se nos vaya pronto... y de volver a respirar con nuestros orificios nasales 100% libres de mocos!
lunes, 15 de agosto de 2011
¡Super Freak!
Estos días, estuve teniendo en mi mente la película "Little Miss Sunshine". Realmente me EN CAN TA esta película. Toda esa familia "disfuncional" (¿quien tiene una completamente "funcional"?) acompañando a la más pequeñita del clan a realizar su sueño, participar en un concurso de belleza, sólo que su belleza no entra dentro de los parámetros de estos certámenes. En realidad, los sobrepasa.
De alguna manera, esta historia, me hace acordar a mi familia de origen... un poco menos excéntrica, es verdad, pero sí particular. Es que se trata de una familia ensamblada, que fue cambiando con los años, donde hay hermanos, hermanastros, medio hermanos, figuras paternas, es un popurrí. Y en la época en que yo era chica (ayyy parezco de otra era!!!) este tipo de familias no eran lo habital, es más creo que durante la primaria, la única con padres divorciados era yo. Las desventajas de esto era:
1)el día que me enseñaron a hacer el árbol genealógico, casi me agarra un pico de stress
2)cuando me preguntaban: "¿él es tu hermano/ tu papá/ tu tío/ tu tía/tu abuela/tu prima?"... yo respondía que sí, era imposible que entendieran la filiación real en menos de 15 minutos.
La ventaja de haber crecido en una familia así es sentir que cada miembro forma parte de ella, porque así lo desea, porque lo que nos une y nos ensambla es el amor, y no el´"título", porque somos de distintos lados pero del mismo a la vez. De esta forma, aprendí que la familia se construye, que los vínculos se trabajan, se cuidan, se alimentan y que esa es la forma de hacer de una casa un hogar, de un grupo de personas, una familia.
A continuanción les dejo una de las mejores escenas de la peli:
Y además, un video que hice hace bastante tiempo atrás, esta es mi familia pre Luca... lo comparto con ustedes... y como decía Guillemo Francela en La Familia Benvenutto: "¡Lo primero es la famiiiiilia!" jajjajaja
De alguna manera, esta historia, me hace acordar a mi familia de origen... un poco menos excéntrica, es verdad, pero sí particular. Es que se trata de una familia ensamblada, que fue cambiando con los años, donde hay hermanos, hermanastros, medio hermanos, figuras paternas, es un popurrí. Y en la época en que yo era chica (ayyy parezco de otra era!!!) este tipo de familias no eran lo habital, es más creo que durante la primaria, la única con padres divorciados era yo. Las desventajas de esto era:
1)el día que me enseñaron a hacer el árbol genealógico, casi me agarra un pico de stress
2)cuando me preguntaban: "¿él es tu hermano/ tu papá/ tu tío/ tu tía/tu abuela/tu prima?"... yo respondía que sí, era imposible que entendieran la filiación real en menos de 15 minutos.
La ventaja de haber crecido en una familia así es sentir que cada miembro forma parte de ella, porque así lo desea, porque lo que nos une y nos ensambla es el amor, y no el´"título", porque somos de distintos lados pero del mismo a la vez. De esta forma, aprendí que la familia se construye, que los vínculos se trabajan, se cuidan, se alimentan y que esa es la forma de hacer de una casa un hogar, de un grupo de personas, una familia.
A continuanción les dejo una de las mejores escenas de la peli:
Y además, un video que hice hace bastante tiempo atrás, esta es mi familia pre Luca... lo comparto con ustedes... y como decía Guillemo Francela en La Familia Benvenutto: "¡Lo primero es la famiiiiilia!" jajjajaja
domingo, 31 de julio de 2011
A lactar se ha dicho!
Ya comienza, la semana que conmemora la lactancia materna. Un acto instintivo por demás.
Dar la teta es lo mejor para el bebe y para la mamá. No existe otra leche que sea mejor que la leche materna ya que la leche humana está adaptada al aparato digestivo del bebe, se asimila con más facilidad que la leche de vaca (por ello los niños criados a pecho comen con más frecuencia que los alimentados artificialmente) conservando mejor la energía del niño, lo que favorece un mejor desarrollo de su cuerpo y su cerebro.
El calostro, esa sustancia espesa y amarillenta que segregan las mamas antes de la "bajada de leche", contiene entre cinco y seis veces más proteínas que la leche segregada posteriormente y la mitad de grasas e hidratos de carbono, que no son digeridos con facilidad por el recién nacido. Es irónico que en tiempos pasados se consideraba esta sustancia beneficiosa como "sucia" y se instaba a las madres a no dárselas a sus bebes.
El doctor Carlos Gonzalez nos cuenta que "la leche no es un alimento muerto, sino un tejido vivo, en constante evolución. La cantidad de grasa en la leche aumenta mucho a lo largo de la mamada: la leche que sale al principio tiene poca grasa, y la que sale al final tiene hasta cinco veces más". Y nos explica que es el niño quien regula la composición de la leche manejando tres parámetros: la cantidad entre una mamada y otra, el tiempo entre una mamada y la otra y el tomar un solo pecho o de los dos. El niño controla su dieta variando estas tres claves, por eso es tan importante que la lactancia sea a demanda. Sólo asi se puede asegurar una dieta equilibrada.
Todas las mamíferas producimos leche para alimentar a nuestras crías, pero no todas las leches son iguales, cada una esta diseñada exclusivamente para ese ser que alimentará, para sus necesidades específicas de desarrollo. En el caso de la leche humana se trata del desarrollo de la inteligencia. La leche humana contiene aproximadamente 100 ingredientes que no poseen las leches de fórmula maternizada, que tienen como base la leche de vaca. Esta leche que contiene proteínas inmunogénicas, obliga al sistema inmunitario a producir mayor cantidad de anticuerpos. La leche de vaca tiene mayor cantidad de caseína, sustancia que obstruye el sistema respiratorio y el sistema inmunológico al absorver proteínas extrañas responde secretando moco, es por ello que se asocia el consumo de leche vacuna con enfermedades del sistema respiratorio, además de problemas gastrointestinales.
La leche materna es el alimento perfecto para nuestros niños, la presencia en su composición de anticuerpos les brinda inmunidad y gracias a ello es que tiene propiedas curativas! Si mujeres, además de poder nutrir a nuestros pequeños con esta sustancia que surge de nuestros cuerpos, también podemos utilizarla para curar la conjuntivitis (yo lo he hecho en dos casos, con resultados rápidos y asombrosos), para tratar su pielcita irritada, para las picaduras de mosquitos y para nuestros pezones, que pueden sentirse irritados o agrietados.
Y cómo no mencionar el área afectiva, cómo no celebrar que la lactancia es un lazo entre mamá y bebe, que dando la teta no sólo damos alimento para el cuerpo, sino para el alma de nuestros hijos. Nos conectamos, nos miramos, nos sentimos, nos alimentamos mutuamente.
Dar el pecho es una labor, es dedicación, es entregarnos sin límites, sin tiempos, es dar lo mejor de nosotras.
Para esta entrega necesitamos de personas a nuestro alrededor que sean facilitadoras de esta entrega, que nos acompañen y faciliten esta conexión especial con nuestros hijos. Necesitamos de papás, de abuelas, de amigas, que respeten y alienten. Necesitamos de profesionales que brinden información correcta, actualizada y coherente.
Yo obtuve estos conocimientos sobre la leche materna leyendo: "El Arte feminino de amamantar" de La Liga de la Leche, "Cómo criar a un hijo sano... a pesar de su médico" del Dr Robert S. Mendelsohn, "La revolución de las Madres, el desafío de nutruir a nuestros hijos" de Laura Gutman y "Mi niño no me come" del Dr. Carlos Gonzalez. Ahora, el que me enseñó que al dar la teta doy amor, ese fue Luca, mi mejor maestro.
A todas las familias donde fluye la leche materna quiero desearles una Feliz Semana Mundial de la Lactancia Materna!!!
Dar la teta es lo mejor para el bebe y para la mamá. No existe otra leche que sea mejor que la leche materna ya que la leche humana está adaptada al aparato digestivo del bebe, se asimila con más facilidad que la leche de vaca (por ello los niños criados a pecho comen con más frecuencia que los alimentados artificialmente) conservando mejor la energía del niño, lo que favorece un mejor desarrollo de su cuerpo y su cerebro.
El calostro, esa sustancia espesa y amarillenta que segregan las mamas antes de la "bajada de leche", contiene entre cinco y seis veces más proteínas que la leche segregada posteriormente y la mitad de grasas e hidratos de carbono, que no son digeridos con facilidad por el recién nacido. Es irónico que en tiempos pasados se consideraba esta sustancia beneficiosa como "sucia" y se instaba a las madres a no dárselas a sus bebes.
El doctor Carlos Gonzalez nos cuenta que "la leche no es un alimento muerto, sino un tejido vivo, en constante evolución. La cantidad de grasa en la leche aumenta mucho a lo largo de la mamada: la leche que sale al principio tiene poca grasa, y la que sale al final tiene hasta cinco veces más". Y nos explica que es el niño quien regula la composición de la leche manejando tres parámetros: la cantidad entre una mamada y otra, el tiempo entre una mamada y la otra y el tomar un solo pecho o de los dos. El niño controla su dieta variando estas tres claves, por eso es tan importante que la lactancia sea a demanda. Sólo asi se puede asegurar una dieta equilibrada.
Todas las mamíferas producimos leche para alimentar a nuestras crías, pero no todas las leches son iguales, cada una esta diseñada exclusivamente para ese ser que alimentará, para sus necesidades específicas de desarrollo. En el caso de la leche humana se trata del desarrollo de la inteligencia. La leche humana contiene aproximadamente 100 ingredientes que no poseen las leches de fórmula maternizada, que tienen como base la leche de vaca. Esta leche que contiene proteínas inmunogénicas, obliga al sistema inmunitario a producir mayor cantidad de anticuerpos. La leche de vaca tiene mayor cantidad de caseína, sustancia que obstruye el sistema respiratorio y el sistema inmunológico al absorver proteínas extrañas responde secretando moco, es por ello que se asocia el consumo de leche vacuna con enfermedades del sistema respiratorio, además de problemas gastrointestinales.
La leche materna es el alimento perfecto para nuestros niños, la presencia en su composición de anticuerpos les brinda inmunidad y gracias a ello es que tiene propiedas curativas! Si mujeres, además de poder nutrir a nuestros pequeños con esta sustancia que surge de nuestros cuerpos, también podemos utilizarla para curar la conjuntivitis (yo lo he hecho en dos casos, con resultados rápidos y asombrosos), para tratar su pielcita irritada, para las picaduras de mosquitos y para nuestros pezones, que pueden sentirse irritados o agrietados.
Y cómo no mencionar el área afectiva, cómo no celebrar que la lactancia es un lazo entre mamá y bebe, que dando la teta no sólo damos alimento para el cuerpo, sino para el alma de nuestros hijos. Nos conectamos, nos miramos, nos sentimos, nos alimentamos mutuamente.
Dar el pecho es una labor, es dedicación, es entregarnos sin límites, sin tiempos, es dar lo mejor de nosotras.
Para esta entrega necesitamos de personas a nuestro alrededor que sean facilitadoras de esta entrega, que nos acompañen y faciliten esta conexión especial con nuestros hijos. Necesitamos de papás, de abuelas, de amigas, que respeten y alienten. Necesitamos de profesionales que brinden información correcta, actualizada y coherente.
Yo obtuve estos conocimientos sobre la leche materna leyendo: "El Arte feminino de amamantar" de La Liga de la Leche, "Cómo criar a un hijo sano... a pesar de su médico" del Dr Robert S. Mendelsohn, "La revolución de las Madres, el desafío de nutruir a nuestros hijos" de Laura Gutman y "Mi niño no me come" del Dr. Carlos Gonzalez. Ahora, el que me enseñó que al dar la teta doy amor, ese fue Luca, mi mejor maestro.
A todas las familias donde fluye la leche materna quiero desearles una Feliz Semana Mundial de la Lactancia Materna!!!
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viernes, 29 de julio de 2011
Para empezar... mejor por el principio!
Me dispongo a explayarme, en mi primera entrada... ta tan ta taaaaan! Como ya conté por algún otro lado, soy Flor, mamá de Luca de 7 meses, tengo 27 años y estoy nadando en un mar de hormonas puerperales. Haciendo honor al momento mágico y caótico que estoy viviendo, voy a redactar el día en que empezó, es decir, mi parto respetado, mi parto tan amado. Aquí va!
Luca ya tiene siete meses. Han pasado siete meses desde aquel 23 de diciembre en el que nació y a medida que nos vamos alejando de ese día lo voy recordando aún más.
Fue el 9 de abril del 2010, por la tarde, cuando esas dos rayitas aparecieron y nos confirmaron lo que veníamos deseando: nuestro primer hijo ya estaba en camino. La alegría, la sorpresa y la emoción nos mantuvo durante cinco minutos diciendo: “¡¿Y ahora qué hacemos?!”, “¡No sé!”, contestaba yo. Una vez que pudimos avivarnos un poco del aturdimiento (nunca fue del todo, maravillosamente aún no lo es), pasamos al siguiente paso lógico (después constataría yo que no lo es tanto) y sacamos turno con un obstetra.
Primera consulta, toma de datos, confección de fichita, órdenes para estudios, te veo la próxima. No me cerró. ¿No hay nada más para decir? ¿Alguna recomendación? ¿Nada de nada? Segundo obstetra, ídem anterior, pero un poco (solo un poco) más cálido. Con él transcurren algunos meses, pero con el correr del tiempo, me doy cuenta que no sabía mi nombre, que las consultas solo se limitaban a ver resultados de estudios y hacer órdenes para los del mes siguientes (luego me enteré que algunos de ellos eran optativos). Angustia. Luego de cada control, angustia. “¿Voy a confiar en esta persona para vivir uno de los momentos más importantes de mi vida?”. Poco entusiasmo con el parto, ganas de que no llegue, temor. ¿Temor a qué? Si se supone que la seguridad está AHÍ. La cosa seguía sin cerrarme.
Llegué a Marina alrededor del 5to. mes de embarazo. Recuerdo que fueron dos cosas puntuales las que iniciaron la búsqueda que me llevó a ella (aunque claro, yo todavía no sabía que la había iniciado). Por un lado el trato frío, impersonal, breve de los obstetras. Por el otro, algo que me llamaba poderosamente la atención: la episiotomía. Pensaba: ¿Cómo puede ser que el cuerpo de la mujer se adapte durante 9 meses al crecimiento de otro ser en su interior y sea necesaria una intervención como la episiotomía para que ese ser pueda salir? Yo estaba viviendo el cambio día a día, observando a mi cuerpo modificarse para contener, alimentar y proteger a mi bebé, cómo podía ser que no esté listo para dejarlo salir sin que lo tengan que cortar?. Y que esto sea así en TODAS las mujeres. No. Yo quería probar si podía, si podía sin la episiotomía, si podía sin la anestesia, porque cómo dar por sentado que era necesaria si nunca había parido, si no conocía mi umbral de dolor. Bueno, ya iba teniendo en claro esas cosas, lo que NO quería, pero el obstetra… ¿lo respetaría? Empecé a leer en Internet, sobre el parto respetado, el parto humanizado, sobre el respeto de los cuerpos, de los tiempos, sobre el parto como proceso vital y no patológico… y debo decir… me entusiasmé. Tiré del ovillo y este se empezó a desarmar ante mis ojos. Peridural, oxitocina artificial, posición de litotomía. Una cosa le sucedía a la otra y del otro lado de la balanza: parto respetado, parto humanizado, parto… en casa. ¡Clic! ¡Clic! ¡Clic! Casi pude oír conectarse mi mente, con mi cuerpo, con mi corazón. ¡Sí! Eso es lo que busco, eso es lo que SIENTO correcto PARA MI, sólo que no sabía que era posible, que existía.
Y llegué a la página de Marina y me enamoré de las fotos (me gusta mucho la fotografía) y vi calidez y vi simpleza.
Había descubierto otra posibilidad, pero sabía que no estaba sola en todo esto, también estaba mi compañero, Andrés. Nerviosa, al volver del trabajo, en la cocina, poco a poco le fui contando mi descubrimiento, rogando por dentro que estuviera abierto por lo menos a la posibilidad de informarnos. Me sorprendió (aunque en realidad no se por qué tanto, ya que es un gran compañero) y me dejó pasmada cuando me respondió: “El parto va a ser como vos necesites que sea… y yo te voy a acompañar”. ¡Qué felicidad saber que ya lo tenía a bordo de este viaje!
Me puse en contacto con Marina, escribiendo un mail, contando nuestra situación. Al poco tiempo recibimos su respuesta y concertamos nuestro primer encuentro en su casa. Calidez, mates, Ulises (su bebé) entre nosotros, charla, deshago, preguntas, dudas, expectativas, deseos, todo eso en 3 horas increíbles. Antes de irnos “vamos a escuchar a Luca”, lo escuchamos todos y nos enseñó cual era el latido de su corazón y cual el del cordón umbilical. Esa es una de las cosas que más me gustan de mi partera (si, el verbo en tiempo Presente, porque así la siento) la generosidad de compartir su conocimiento (más adelante le enseñaría a Andrés a buscar a Luca en la panza y a saber en qué posición se encontraba). Nos fuimos con material para leer. Y yo estaba… ¡CONTENTA!
Así fueron sucediendo los encuentros y los meses y transformé y resignifiqué la idea de “dolor”. Me dí cuenta que mis miedos tenían que ver con no ser respetada ni acompañada como yo necesitaba. En cada uno de nuestros encuentros pude hablar, preguntar, pensar nuestro parto. Marina nos proporcionó mucho material de lectura interesantísimo, como así también videos y documentales. Empezaron a circular por mis manos Michel Odent, Ina May Gaskin, Frederick Leboyer, Laura Gutman. También fui leyendo testimonios de otras mamás, experiencias, relatos. Las semanas pasaban y la fecha probable de parto se acercaba: 14 de diciembre, nos dijeron Marina y Olga “15 días antes o 15 días después”. Yo trabajé hasta la semana 36.
Pasó la fecha, todos se empezaban a poner ansiosos y el “¿Y… para cuando?” era la pregunta que respondía más a menudo.
Yo estaba tranquila, sin nervios pero expectante. Habíamos preparado todo lo que necesitábamos en casa. Solo quedaba esperar. Y esperamos. Pero cada día que pasaba se acercaba a otra fecha, a la fecha límite. Recuerdo la última reunión con Marina en donde acordamos que si no pasaba nada durante esa semana, el próximo lunes 27 a las 8:00 de la mañana debería estar en la clínica para la inducción con nuestro obstetra de apoyo. ESO SI ME DABA MIEDO. Empecé a sentirme cada vez más ansiosa, temerosa de que las cosas no fueran como lo habíamos deseado, planificado. Tuve que trabajar esos sentimientos y dejar que todo fluya y que sea lo que sea.
Marina nos había confeccionado un plan de medidas naturales de inducción que progresivamente día a día se irían sumando una a otra: homeopatía, te de hojas de frambuesa, caminatas de 25 minutos, hacer el amor, ir a una pileta y estar en el agua, etc. Como último recurso estaría la posibilidad de romper la bolsa. Pero… no fue necesario tanto, porque en la noche del tercer día de comenzar con todas estas “ayuditas” llegaron las contracciones. En un principio no estaba segura de que lo fueran, ya que sólo una parte de la panza se ponía dura (la consigna generalmente es que se ponga dura toda la panza). No sentía dolor, pero yo sabía que sería así, ya que había aprendido que la intensidad iría incrementando con el pasar del tiempo. Eran las 22:30 aproximadamente y con Andrés nos acostamos. Pude dormir, aunque cada tanto me despertaba entre contracción y contracción. Recuerdo que me concentraba en relajarme y respirar, sabía que el trabajo podría llegar a ser muy largo y no me quería cansar. Por la mañana la intensidad de las contracciones efectivamente había aumentado, junto con la frecuencia y duración, pero yo todavía estaba “acá”. Llamamos a Marina y le contamos. Quedamos en volvernos a llamar en un rato. Me recomendó que me diera un baño de inmersión y que descansara. Eso hice. Las contracciones subían en intensidad y al llamar a Marina decidió que ya era momento de que se sumaran al grupo.
Cuando Marina llegó, después del mediodía, ahí sí que yo ya no estaba “acá”, estaba “allá”, en ese estado tan especial donde me sentí metida dentro mío, escuchando mis pensamientos, mi respiración. Yo conmigo misma. Sola pero no en soledad. Sentada en el borde de la cama, con los ojos cerrados, inspirando y expirando, recién después de un rato me percaté que Marina había llegado, ya que en silencio se arrodilló a uno de mis costados. Cuando abrí los ojos la vi y me sonrió y suavecito me dijo: “Vas bien diosa” y la vi contenta, entusiasmada. Marina me tuvo que tactar, para saber que efectivamente el trabajo de parto había comenzado y en qué punto estaba, ya que era necesario colocarme un antibiótico (sino este paso se hubiera obviado). Siempre con dulzura, siempre explicándome, me contó que ya tenía 5 cm de dilatación. ¡Era un muy buen augurio! Pero yo en mi interior no me quería aferrar a nada que me indicara una medida de tiempo, sabía que los trabajos de partos de primerizas son largos, y que aunque haya un buen progreso, el trabajo puede detenerse en cualquier punto (sobre todo por causas emocionales) y quedar ahí por horas. Entonces esto lo tomé con pinzas.
Me bañé nuevamente. Cuando salía de mi ensimismamiento, le preguntaba a Andrés “¿Y vos…cómo estás?” (después nos reímos mucho de esto). Supongo que preguntaba porque no sabía como se veía todo desde afuera… yo estaba muy adentro mío.
Al salir del baño, las contracciones más intensas. Recuerdo que fui nuevamente a mi bordecito de la cama, misma postura, ojos cerrados, respiración y sonidos que acompañaban el vaivén de mi cuerpo, que iba de derecha a izquierda y viceversa (era como si me acunara todo el tiempo, si me quedaba quita el dolor se sentía más). En un momento en chiste le dije a Andrés que me parecía a Ray Charles.
Más intensidad, mayor duración y más frecuencia en las contracciones, y de repente ¡ganas de pujar! Y le dije a Marina, sorprendida porque no pensaba que tan pronto iba a estar pujando. Ella me contestó que haga lo que mi cuerpo me pedía. Me paré y comencé a pujar. La sensación es arrebatadora, todo el cuerpo pide pujar, es imposible resistirse. La posición que me resultaba más cómoda era sentada, probé caminar y otras posiciones (cuclillas, en cuatro, etc.) como me sugerían, pero si bien notaba muchos beneficios en el momento de pujar al tener tanta retención de líquido mis piernas me molestaban mucho. Iba cambiando, me abracé a Andrés y él me sostuvo, hasta que llegué al banquito de parto… ahí me quedé. Marina me contó que faltaba muy poquito para ver la cabecita, y me propuso tocarla pero dije que no. No porque me diera impresión, sino por lo mismo que no me aferré a los centímetros que había dilatado, no quería nada que me indicara un parámetro de duración. Al rato me lo volvieron a ofrecer, y lo pensé nuevamente y dije, que si, porque no me quería perder nada. Lo mismo pasó cuando se vió la cabecita, me ofrecían traerme un espejo y yo: “No”. Hasta que aflojé y dije si. Y lo vi. Pero todavía faltaba y ya empezaba a sentir la sensación más complicada durante todo el parto: el ardor. Si, eso SI que fue difícil. Porque era mucho, porque era constante, porque parecía no terminar más, porque era un fuego. Y creo que ahí puse en cada pujo toda mi fuerza, porque necesitaba que ese ardor se aliviara. En un momento sentí un ¡tac! Supuse lo que era, pero no le di mayor atención, seguía pujando. Hacía rato mis sonidos se habían transformado en gritos, gritos que para mi sorpresa no eran de dolor, eran de fuerza, de potencia, de poder. Ese tipo de grito salvaje que antes de ser gritado por mi lo fue gritado por tantas otras mujeres. Y en un momento salió la cabecita, y Marina mientras me pedía que esperara a la próxima contracción para pujar desenredó las tres vueltas de cordón del cuellito, pero yo ya no podía detenerme, no podía contener esa fuerza arrolladora, y Luca…nació.
Al segundo lo tuve en mis brazos y me sorprendí de su peso al recibirlo (3.900 Kg . luego lo supimos), lo miré, di la bienvenida. Andrés a mi lado. Éramos una familia.
Marina me revisó y si, ese clic que sentí fue un pequeño desgarro, pero eso, yo ya lo sabía. Me realizó los pocos puntos necesarios. A partir de ese momento, mis ojos solo podían observar ese hermoso ser, mi atención estaba focalizada allí, era como una fuerza magnética, la atracción más poderosa que sentí jamás.
A los pocos minutos nuevas contracciones y necesidad de pujar, pero esta vez, para expulsar ese órgano maravilloso llamado placenta, que nutría a mi pequeño. Yo no la vi, no podía, estaba hipnotizada por ese milagro perfecto en mis brazos.
Una vez que el cordón umbilical dejó de latir, indicándonos que la placenta le había brindado su último esfuerzo y con ello valiosos nutrientes, Andrés lo cortó.
Helado para celebrar y toda la vida para atesorar este recuerdo, para nutrirnos de él, para saber cómo llegamos hasta aquí y como debemos seguir: respetándonos, amándonos.
Fuimos también acompañados por Marina y Olga en los tiempos posteriores, esos que son puro aprendizaje y particularmente nos brindaron mucho apoyo en lo que se refiere a lactancia.
Hoy puedo decir que luego de informarme y leer supe que parir en casa y con parteras tiene muchísimos beneficios y ventajas, como el respeto de los tiempos naturales y la no aplicación de métodos invasivos, el apropiarse del parto y estar acompañada por una mujer que te ha conocido, que te ha escuchado y te ha descifrado.
Hoy puedo afirmar que luego de parir en casa y con parteras, ya nada es igual en mi, descubrí una voz, como una pulsión, que me fue guiando, la cual me dice que con apego es nuestra manera de crecer, que el colecho es lo que necesitamos, que la lactancia materna es a demanda, y que los tiempos sólo lo marcan el ritmo de nuestros corazones. Es por ello que a esa voz jamás quiero dejarla de escuchar.
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