Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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jueves, 26 de enero de 2012

Para amarte y respetarte, en la salud como en la enfermedad...

    Cada día, poco a poco mi mirada se hace más desconfiada. Poco a poco la vida me va brindando experiencias y escucho historias que son como gotas que van camino a colmar el vaso. Instintivamente dudo de ellos. Pero la lógica también se suma al instinto cuando llega a la conclusión que no es de fiar aquel que ve el ser como sólo cuerpo, sólo cuerpo que se enferma. Enfermedad que se presenta para ser acallada, para ser combatida, eliminada, sin preguntarse ¿por qué? ¿de dónde? ¿para qué?. A la Sra. Medicina Tradicinal y sus súbditos seguidores de bata blanca y recetario veloz les gusta usar el dedo índice, el "indicador". La omnipotencia del saber... pero.. ¿qué saber? El anatómico y fisiológico, porque del saber profundo de la interconexión entre mente, cuerpo y emoción hacemos agua.
    Y así estamos, doloridos y empastillados.
    Pero como mamás, tenemos el plus de acudir a estos profesionales, como parte del cuidado de nuestros hijos. Acudimos a ellos en situación de salud durante los controles, con tantas dudas, preguntas y a veces hasta miedos, para saber si nuestros hijos "están bien", cuando muy internamente si logramos conectarnos sabremos la respuesta. Pero no, necesitamos SU respuesta. SU opinión. Y posiblemente logremos que ellos levanten la vista de la fichita y... nos la den. Lactancias truncadas por destetes abruptos, basadas en argumentos falsos, prejuiciosos y enjuiciadores, con un amplio aspectro que va desde la homosexualidad (siempre como algo negativo), pasando por la daño psicológico, dependencia, mala alimentación, incompatibilidad con medicamentos, etc. Con el colecho, suenan campanas parecidas, donde también se mezcla la sexualidad de la pareja y "sus necesidades" y entonces cambiamos la noche apacible (o lo más apacible que la situación nos permita) por desvelos, por llantos en la oscuridad (y no sólo de niños y bebes), por agotamiento a causa de la falta de buen descanso. ¿Por qué otorgamos ese poder y acatamos aún viendo que la directiva que nos han impuesto claramente no funciona y nos hace infelices? Entregamos el poder de meterse en nuestros hogares, de juzgar nuestras elecciones y sobre todo el poder de CAMBIARLAS. Claro que se juega con un método infalible de sometimiento, el miedo. Porque son ellos los conocedores de la salud y si nos avisan, nos advierten, nos pronostican nefastos horizontes si seguimos cabalgando con el rumbo elegido, pues claro que dificil será mantenerse en la senda elegida. Pero ojo! se abre una alternativa, donde no tendremos que sacrificar nuestras elecciones: ocultarlas. Si bien no las sacrificamos, las mantenemos en secreto, colechamos sin que doctores y familiares sepan, y contestamos que "si" cuando nos preguntan si "nos dejan dormir". Está bien, es una estrategia.... pero... ¿está bien? ocultar, como algo turbio, ilegal, prohibido, algo que está MAL. Nos ahorramos de los comentarios hirientes, molestos, agresivos y a cambio tenemos APROBACION: del pediatra, de nuestra madre, de nuestra suegra o de quien le haya tocado en suerte ser la voz de la sabiduría y así, sumamos nuestro granito de arena, para que quede en la sombra los beneficios de la lactancia prolongada, la armonía de dormir en familia y tantas cosas más y sigan flotando en el aire ideas caducas alejadas de lo instintivo que se mantienen allí para seguir truncando lactancias, desoyendo instintos...
    En la salud como en la enfermedad, la alimentación del ser humano es fundamental, si el profesional que "cuida" la salud de nuestros hijos, atenta contra la forma más sana, propicia y amorosa de alimentarlos...¿ por qué seguimos acudiendo a él? Acaso cuando contratamos a un pintor, a un electricista, a alguien que venga a arreglar nuestra casa, no pedimos referencias? Qué mayor REFERENCIA de un pediatra puede ser, el hecho que NO apoye la lactancia materna?
    ¿Qué hacer entonces? ¿qué hacer para lograr el cambio? SALIR A LA LUZ, poner en la superficie nuestras verdades, que son valederas porque lo comprobamos en los ojos de nuestros hijos, no callar, no guardar, sacar afuera, hacer visible cuáles son los hilos que nos conectan con ellos, mostrar con nuestras realidades que cuando satisfacemos sus necesidades de piel, leche, mirada, contacto, calor, ellos estarán sanos... y cuando surja la enfermedad contarán con todas esas cosas, no para combatirla, para dejala pasar.

Abrazando durante la fiebre

martes, 23 de agosto de 2011

Esto no es moco de pavo!

   No no, no es moco de pavo. Es moco de toda una familia!!! Es que desde el miércoles por la noche estamos tratando de batir un nuevo récord Guiness: mayor utilización de pañuelitos descartables, creo que lo hemos batido cómodamente.
   Nuestras peripecias moquísticas tienen su origen el lunes por la noche, cuando nos enfrentamos al primer encuentro con la Sra. Fiebre. Luca tuvo fiebre por primera vez, afrontamos esta novedad, con calma y dándole un voto de confianza a su pequeño cuerpo. Pasó toda la noche afiebrado, no sabría decir con exactitud cuánta temperatura tuvo porque estando dormido profundamente no lo quise molestar. Supuse que era un dato que no nos aportaría demasiado ya que sólo se estaba tratando de fiebre y ningún otro síntoma. Así que el organismo del peque nos avisaría si debíamos cambiar de estrategia. No dormí mucho ni muy bien, pero el gordo durmió como una pequeña morsa. Al otro día despertó sin fiebre, con mucho decaimiento, pero nada más. Fue el miércoles por la mañana al despertar cuando comenzó la producción moquística a gran escala!!! Qué resfrío mamita querida!!! Bueno, descubrimos a qué vino la fiebre. Nos pusimos manos a la obra y comenzamos con el vapor, cremita de tomillo, aceite de eucalipto. Así pasamos los días y poco a poco tanto papá como yo comenzamos a sentirnos pachuchos también. Si, ahora estamos tooooodos apestados. Yo no me sentía así desde no se cuándo!!! Tengo mi cerebro y mi nariz compitiendo por quién late más fuerte y más rápido, la paspadura de mis fosas nasales hacen que el papel tissue se sienta como papel lija y además como me gusta innovar también tengo dolor de garganta. Así estamos. Esta situación dio pie a nuevas experiencias. Paso a enumerarlas:


1)  El peque ya está listo para sumergirse en el agua: Es que como tiene tanto moco, al tomar la teta desarrolló la siguiente técnica: dos succiones una aspiración de aire, dos succiones una aspiración de aire. Me da mucha cosita!!! Por lo tanto ahora le doy la teta en la mecedora, así no está en posición horizontal y los mocos no joden tanto.
2) El Show de los Sonidos Desconocidos: Toses, achúses y soplada de naricen son cosas nuevas para el peque, que cuando las escucha nos mira con ojos como plato esperando que le digamos con una sonrisa le digamos que ese escándalo son simplemente mamá estornudando o papá sonándose el naso.
3) Ahora, En mi cama somos Cuatro: y es que ya le estoy encargando a la creativa de Sarai un nuevo logo, esto se debe a que ahora no sólo compartimos nuestra cama con Luca sino que el rollo de papel higiénico (se me terminaron los pañuelos descartables, los de tela y cualquier otra cosa que pueda servir a tan noble fin como lo es deshacernos de los malditos mocos). Es que como al correr la cama hacia una pared (para mayor seguridad) me quedé sin la mesita de luz, el viejo y querido papel higiénico descansa al lado de mi almohada, siempre listo cual boy scout para socorrerme.
4) Mi casa es tu casa y mi Vapor es tu Vapor: todos los días celebramos las Honorables Cumbres Familiares. Se trata de reuniones especiales, mientras papá o mamá se están bañando, todos aprovechamos el vapor para la descongestión. Si pudiera me hago unos mates ahí eh!

   En fin, así estamos, esperamos que esta peste al por mayor se nos vaya pronto... y de volver a respirar con nuestros orificios nasales 100% libres de mocos!

viernes, 19 de agosto de 2011

¿Qué le anda pasando Dr.?

   "Venga Doctor, cuenteme, vamos qué le anda pasando? Es que no lo veo nada bien, no no. Lo veo como desconectado, ascelerado... es por eso que a cada paciente le dedica tan poco tiempo? Tampoco anda muy bien de la memoria! Vamos que usted y yo sabemos que no recuerda mi nombre, ni mi historia. Y anda con problemas de visión Doctor? Es que lo veo tan concentrado en su fichita, sin levantar la vista y mirarme a los ojos, asi todo encimismado.
No doctor, yo no lo veo nada bien. Y esa manía que se agarró de andar mandando estudios a lo loco y de recetar remedios a lo pavote. Mmmm que le andará pasando Doctor, ya no lo maravilla la perfección del cuerpo humano? No vaya a ser que se haya contagiado de su amigo el obstetra no?! Dios nos libre que usted también se haya olvidado de diferenciar la salud de la enfermedad!!! Porque su amigo le digo, está que no da pie con bola ehhh. Allí va con su oxitocina, ascerando lo que no hay que ascelerar, indicando cuando hay que pujar a una mujer! Que no? Vaya, vaya a verlo y lo verá, con poca paciencia mirando el reloj y el monitor. Es que el pobre tiene miedo, mucho, se ha olvidado que la naturaleza es sabia y ahora sólo confía en aquello que pude medir y controlar. Me da pena el pobre, se cree que él es el que trae a los niños al mundo. Y así anda, creyéndose todas las excusas que se inventa para abrir barrigas, tanto se las cree que se confunde y ya piensa que eso que hace él es lo mismo que hace la naturaleza. Triste muy triste. Entonces, así estamos vio Doctor, hágame caso, que yo lo veo bien, no no."






Para todos aquellos profesionales de la salud que reconocen en los que acuden a ellos, a seres humanos, y trabajan teniendo en cuenta la hermosa complejidad surgida de la combinación de la mente, los sentimientos y el cuerpo.