Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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domingo, 23 de diciembre de 2012

Celebrarte

Un texto de medianoche...

   Contracciones. Por estas horas, hace dos años atrás estaba sintiendo, el primer tramo de contracciones, la primer etapa del viaje que tendría como destino final nuestro encuentro.
   A veces siento que a las cosas se les impregnan los momentos, que a los olores se les adhieren las sensaciones. En distintos rincones de nuestra casa puedo vernos esa noche, ese día y ese atardecer. Puedo pararme en el punto exacto de la habitación en donde naciste, qué mágico es eso.
   Esta noche están en nuestra cama, las mismas sábanas sobre las que dormimos esa primera noche, del primer día de nuestra nueva vida, de la tuya recién estrenada en este mundo y de la nuestra, poderosamente transformada... pues, qué mágico es eso.

   Te amé instantáneamente, pero a lo largo de estos dos años, me fuiste develando tu esencia, y hoy te amo por ese ser individuo único que se desplega ante mis ojos. Amo ser mamá pero lo que más amo de ello, es ser TU mamá.

   Te miraba mientras te cantaba para que te rindieras al sueño, y pensaba que has sido para mí, llave, camino, luz, punta de lanza, poderosa razón para soñar y desear. Tu existir me ha llevado a búsquedas inimaginadas. Al contrario de los temores de perderME en una maternidad, me llevaste a desarmarme y a volverme a construir. Tu mirada sobre mí es el incentivo para luchar por lo que creo, para vivir apasionadamente, para ser benevolente sobre mis errores, para ser reflexiva sobre mis dudas.
    La crianza es intensa y puede ser ardua, pero definitivamente, lo que has hecho conmigo y para mí en estos dos años es simplemente incomparable.

    Hace unos pocos días nomás, salió de tu boca, así, sorpresivamente un: "mamá... te quieo". Sentí un calor que me envolvía, una dulzura que me llenaba, un mar de amor, un mar inmenso, majestuoso, en donde me perdía y me sentí tan pequeña ante esa enormidad de amor. Y me abrazaste, con tus bracitos, rodeándome, en un abrazo que fue una delicia.

   Gracias mi amor, por cada uno de los momentos que me regalaste, de las enseñanzas con las que me convidaste, seguiré atenta y expectante para todo todo los que nos queda por vivir.
 
   Dos años de vida.
   Dos años desde aquél día en que elegiste a esta primeriza para enseñarle a ser mamá.

  Feliz Cumpleaños Cielo, te amo intensa e infinitamente.



 




 

domingo, 21 de octubre de 2012

Orígenes


   Hacia atrás

   Útero que albergó, el útero que me ha albergado. Mujer de otro tiempo, que fue acompañando el mío, desde mi nacimiento hasta poco hace. Maternaje de cuidados, de aseos, de comida casera, del detalle. La extraño. Me ha quedado colgado en los labios, el beso y el "¡Feliz día de la madre, abue!", me faltó su sonrisa y su timidez, el abrazo en donde desde hacía varios años era mi pecho el que la recibía.
    La comprendo. Su partida es la oportunidad para ver su vida entera, la posibilidad del presente que quita la muerte, da paso a la chance de ver la película entera, fotograma a fotograma. Y la re-descubro, valiente a sus ochenta y tantos, resistente en su adultez, tenaz en su juventud, divertida y libre de un corsé imaginario en momentos especiales de los cuales agradezco haber sido testigo. Yo la conocí, yo la vi completa, con sus luces y sus aristas, con sus dones y sus carencias, y con todo, yo la amé, tanto tanto, como ella me amó a mí.


  Hacia el costado

  Tengo en mi camino, una presencia sutil, es el agua de río, que corre suave o tempestuosa en la crecida, según lo que ella con atino, lea en mi voz. Es el ahora, siempre es el ahora, porque no recuerdo en ningún momento su ausencia. Es el transitar compartido. Es reconocerme cuando la miro, es el lugar de dónde he venido. Y no hubo ni habrá como sus caricias, como sus abrazos y sus besos, como su amor inmenso, que barajó y dio de nuevo, que trocó la historia, de lazos interrumpidos. Y la disfruto, y la río, y la beso, y la abrazo, y la agradezco con la intensidad de quien ha recibido.


  Hacia adelante

  Y ha llegado mi turno, de ser dadora, de contener y acompañar. He sido el medio, el vehículo, para que la vida que se generó de un amor, saliera al mundo a vivir. Vida que me toma de la mano, me acaricia, me sonríe.
  La maternidad me resulta cambio constante, de característica dialéctica donde se turnan los turnos de aprender. Entonces somos dos, creciendo, intentando, alcanzando, afianzando, aprehendiendo.



   Celebro así, lo que para mí es el Día de la Maternidad, honrando a mi linaje, sintiendo orgullo de pertenecer, de ser parte de esta linea de mujeres, orgullo de que en la sangre que corre en mí hay un poco de ellas, de que lo que cada una le ha regalado a la otra yo se lo regalaré a quien acuno todas las noches. A ese bagaje le agregaré lo propio, para que el día de mañana, él haga lo suyo con quien lo elija para que lo ame.










viernes, 17 de agosto de 2012

La lluvia que trajo a la Niña Bonita


   Sigo con las emociones a flor de piel, por este 15 de agosto, por haber vivido esa jornada de lluvia, de truenos estridentes, de espera, calor humano, de penumbra. Sigo con el corazón palpitando fuerte, por haber vivido tamaña experiencia, la de haber visto nacer a un nuevo ser, la de haber sido testigo del poder, de la enorme capacidad, la sabiduría con la que se embistió mi comadre durante su trabajo de parto. Y me emociono, porque no puedo dejar de recordar los momentos recientes, las risas de mi ahijada, que jugaba conmigo mientras su hermana se abría camino al mundo y cómo cada tanto se acercaba a su mamá y a su papá que pasaban por una contracción y les daba una caricia o un abrazo. Las manos de una amiga, masajeando, acariciando. Las parteras, cuidando, susurrando palabras de energía, de amor.
   Fue una jornada mágica, todo se fue sucediendo al ritmo que necesitaba ser, los planetas se alinaron y allí estabamos todos los invitados al milagro, respirando una atmósfera de amor, de fe.
   Y finalmente amaneció, y ese nuevo día contaba con un nuevo ser... y todos reímos y nos emocionamos y nuestras voces se quebraron, porque Josefina fue Bienvenida, porque Josefina pudo tener su Bien Venida...
   






sábado, 14 de julio de 2012

Hoy es un día especial...

   Hay gente a la que no, pero a mi me gustan los cumpleaños. Me gusta celebrar los días en los que han nacido, han llegado al mundo, personas que son parte de mi vida, me gusta festejar su existencia, la delicada trama que ha tejido la vida para que nos hayamos cruzado.
   Y hoy es un día de celebración intensa, de alegría, de besos, de abrazos, de risas, de te quieros, para ella, la mujer de mi vida. Sí, porque no sólo los hombres tienen a "la mujer de su vida". La mujer de mi vida, es un ser especial, cuya presencia jamás me ha faltado, siempre al lado del camino, siempre estando. Las enseñanzas de la mujer de mi vida, se han plasmado en mi desde temprano, he sido acunada, amamantada, interpretada, jugada, disfrutada... todo eso está en mi.
   La mujer de mi vida tiene una casa, una casa a la que siempre vuelvo, una casa que, como útero nos contiene. Volvemos a ver a esta mujer, buscamos su cobijo, su alegría, sus palabras, su sabiduría, volvemos porque nos da placer, porque ha creado lazos entre nosotros, lazos donde circula amor.
   Es emocionante verla junto a mi sol, cómo se le enciende la mirada al observarlo, se deleita y lo disfruta, saborea su existir.
   La mujer de mi vida ahora también me permite acompañarla, no la sostengo, la acompaño, me permite escucharla, recibe mis palabras. Yo puedo ver a la mujer de mi vida derramar lágrimas pero esto no me asusta, ni me paraliza, porque yo conozco su espíritu de búsqueda, es una loba que olfatea hasta encontrar la salida, sé que lo que puedo hacer por ella es estar, y esto lo sé porque me lo ha enseñado primero.
    Hace poco, le pregunté a la mujer de mi vida, si en algún momento de nuestra infancia, pensó que nuestro futuro (el mío y el de mi hermano) estaría en jaque, si dudó en que saldríamos adelante... luego de un silencio me respondió: "Yo elegí tener fe en el amor... tener fe en ustedes, yo sabía que ustedes se sintieron amados. Yo elegí tener fe en el amor". Así es la mujer de mi vida, esa es su esencia, ese es su espíritu, protector, aguerrido, transformador, incansable... así es MI MAMÁ y hoy es su cumpleaños...

¡FELIZ CUMPLEAÑOS  MAMÁ!
GRACIAS POR TANTO
   GRACIAS POR TODO...


viernes, 29 de junio de 2012

#Desmontando a Estivill o cómo sentir que es posible festejar el Día Mundial del Sueño Feliz



   Que me hierve la sangre, que me sale lo salvaje, que se me vuelan los pájaros, con ese maldito libro que has escrito, con el que manipulás a padres y atormentás a niños. Que me inunda una indignación enorme por tus argumentos, falacias que con mucho invento comercializás.
   Que los niños deberían denunciarte por calumnias e injurias, por esa mala fama otorgada, por esa imagen de manipuladores, por transformar el genuino llamado de protección nocturna de una cria humana en mecanismo maquiavélico para dominar adultos. Que tu método funciona ya no caben dudas, que a los cuatro o cinco días de llorar por las noches, sintiendo PAVOR por la soledad, por la fría oscuridad, que los bebes se adiestran, eso nadie te lo discute. Porque tu método es puro adiestramiento, y aquí me permito fantasear y darme el gusto, que también desearía aplicarte un poquito de conductismo puro y duro, con algún refuercito negativo cada vez que promueves tu desapegado, inhumano trato hacia esos seres.
    Desmontando a Estivill, desarmando un discurso injusto, que sí que duermo con mi hijo, que no, que no lo aplasto, que sí se despierta cada tanto pero gracias al contacto con sus padres no necesita llorar a todo pulmón, darse golpes y llegar al vómito, sólo se trata de un suave quejido, con el que basta dar el pecho, o tocar la piel, o sentir el calor, para no soltar el SUEÑO FELIZ. Porque yo lo he visto, sonreir durmiendo, porque yo he escuchado el sonido de su risa en sueños, porque nos abraza y se nos acurruca y por la mañana levanta su mirada y debajo de ella brillan sus dientitos en una sonrisa perfecta, y se despereza, y lo hacemos nosotros, porque hemos descansado y estamos listos y con energías para vivir lo que el día nos depare... JUNTOS, de DIA y de NOCHE.... JUNTOS!!!








Aclaración: en esta entrada no se encontrarán datos científicos ni pruebas objetivas de lo postulado, ya que gracias a la Naturaleza Instintiva, no me son necesarios para discernir los pedidos y necesidades legítimos de mi hijo, ni para avalar aquello que siento correcto desde el fondo de mis entrañas.

domingo, 24 de junio de 2012

Por vos, por mi, por nosotros, lo deseo así


      Quiero que me veas de verdad. Quiero mostrarme de verdad. Deseo que puedas ver, mis luces, mis sombras, mis agujeros, mis remiendos, mis luchas, mis miedos, quiero que puedas ver, como me voy construyendo poco a poco, cómo me armo, me desarmo y me vuelvo a armar, cómo voy hacia atrás y hacia adelante o me quedo en el lugar.
       No quiero proyectar una imagen gigantesca a tu lado y que mi sombra opaque tu brillo, no quiero simular perfección. La perfección, es como una muñeca Barbie, cuyas medidas son sólo posibles en un plástico moldeado. La perfección, es como una habitación cuyo mobiliario se encuentra pulcra e inmaculadamente ordenado, imposibilitado de modificación, donde parece que nunca pasa nada. Así no es mi interior. Mi interior es como una habitación donde se pueden poner y sacar objetos y adornos, donde se prueban diferentes combinaciones, es un lugar habitado, donde hay días de armonioso equilibrio, y otros donde una ráfaga ha dejado todo por cualquier lado... y eso, también está bien.
      No quiero colocarme la máscara que no te permita ver en mi rostro, que yo también lloro, que temo, que anhelo, que extraño, que dudo, que enojo. Deseo que sepas que aunque la mayoría se empeñe, la adultez no nos quita esas emociones, sino que las camufla.Yo no quiero camuflar nada para vos.
    Deseo que sepas, que no lo sé todo, que no lo puedo todo, que sí se algo, y que puedo otro tanto.      
    Y es así que aspiro a que me escuches decir "no sé" y "no puedo", pero no con el sabor de la victimización sino con el aroma de la humildad. No quiero esconder mis errores, como barriendo la tierra debajo de la alfrombra, quiero tener el valor de reconocerlos y apropiarme de ellos, porque sólo así, sabiendo que fueron mis fallas, podré transformarlos en algo constructivo para los dos. Quiero poder decirte "perdoname", la palabra dulce, que tiene el poder de sanar a quien la escucha y a quien la dice, si parte de un corazón para llegar al otro.
   No quiero subirme a un pedestal, quiero poder estar a tu altura, para que siempre que te encuentres con mi mirada, te sientas con la libertad de indagarla.Y si algún día me preguntás "¿Y por qué quisiste todo esto para mí?", creo que te contestaré, que se trataba un poco de intentar allanarte el camino para que no tengas que descubrir con años de desfasaje, que como vos, yo también, vivo, erro y aprendo, y que si es verdad, que somos los espejos en donde nos miramos, que en mi reflejo puedas ver la imagen completa, la totalidad de las piezas... que me ofrezco entera.





     

sábado, 12 de mayo de 2012

El Poder del Discurso Paterno. La Juventud y el encuentro con la Propia Sombra.



La "falta": best-seller multigeneracional.

   Sí, Laura Gutman. Sus libros hoy pasan por tantas manos, sus palabras nombran realidades que han sido calladas, revaloriza y redefine el puerperio, no como esa "cuarentena" de recuperación física y abstinencia sexual que abuelas y madres se han permitido, si no, como el complejo, desafiante y posiblemente enriquecedor momento posterior a la "erupción volcánica" que es parir a un hijo. 
   Esta mujer, nos acerca la vivencia desde la mirada del niño recién nacido, plagado de necesidades viscerales: contacto, pecho, leche, arrullo, caricias, sostén, mirada... mamá. Y caemos en la cuenta de que la mayoría de los adultos de hoy y de ayer y de más atrás, fuimos niños con falta de ello, que para sobrevivir a la falta tuvimos que adaptarnos, amoldarnos, que adoptamos el discurso sobre la realidad nombrado por ese ser amado al que tanto necesitamos y no se encuentra disponible. La falta se transforma en carencia, carencia que necesita ser alimentada, colmada, calmada. Nos llega la ma/paternidad, con ilusión, inclusive con idealización. Se produce el choque, la colisión entre las necesidades urgentes del pequeño en brazos y nuestras propias necesidades pasadas no satisfechas. Y nuestro niño interno luchará por calmar su vacío creado en otro tiempo, mientras el verdadero (y único) niño de hoy nos reclamará, con todas las herramientas que tenga a su alcance, para que saciemos su pedido legítimo. 
   Laura Gutman nos alerta que resulta inevitable e imprescindible, para poder conectar, para poder "leer" a nuestros hijos, y comprender sus necesidades, mirar hacia atrás nuestra propia historia, enfrentar nuestra sombra, ese lugar en el que desde niños hemos ido depositando aquellas vivencias, sensaciones, privaciones, porque nos resultaba demasiado duro, demasiado doloroso como pequeños seres incorporarlas a la conciencia. La ma/paternidad y en especial, el puerperio es la oportunidad de cuestionar y cuestionarnos la forma en que hemos sobrevivido hasta ahora, el rol que hemos interpretado, en pos de construir relaciones reales, sinceras y más sanas con nuestros hijos.


Se dice de mi

   En la mayoría de los libros de Gutman, es el discurso materno, es decir la forma en que mamá nos presentó el mundo, organizó la realidad tanto interna como externa y se ha relacionado con nosotros, lo que incide profundamente en nuestra constitución psíquica y emocional. Pero hay ocasiones donde el discurso que "suena más alto" es el paterno. Y este es mi caso. 
   Fui la primer hija, de un matrimonio joven, aquel que me ha conocido desde esos tiempos me recuerda y me recuerdo, como una niña sorprendentemente extrovertida, fantaseosa, expresiva, que vibraba al bailar y se sentía libre y poderosa cuando lo hacía, me recuerdo sin importarme que mis zapatos "de salir" no combinaran con mis joggins ya que estaba determinada a lucirlos a toda costa, me recuerdo disfrazada yendo a comprar o jugando en la calle, me recuerdo sintiéndome protagonista y heroína de una película imaginaria. Esa fui yo de muy pequeña.
    A los cuatro años, llega a la vida de la familia, quien sería mi gran compañero de aventuras: mi hermano (luego, años después tendría otros a los cuales amo profundamente, para ese entonces la familia ya calificaba como del tipo "ensamblada").
   Dos años más tarde, gran crisis, divorcio. Cambio de estructura familiar, de barrio y de colegio. 
   La relación con mi padre y su participación en mi vida, (y yo en la de él) comienza a delinearse. Se establece un vínculo que muchos años después podría comprender. Empiezo lenta y tempranamente a ejecutar el rol que se me asigna: sostenedora emocional de un padre, confidente, protectora, generadora de soluciones. Eso es lo que se espera de mi, son las características que se me asignan y a través de las cuales se demuestra orgullo y aprecio. Al mismo tiempo se va generando la imagen de un padre abnegado, desamparado y víctima. Veo el mundo a través de ese prisma y funciono a la perfección auxilando, escuchando, manteniendo en pie a un adulto, sin ser consciente de ello, mientras soy una niña y así aunque los años no lo evidencien, mi infancia culmina, porque paso a tener la conducta adulta en esta relación. Comienza la angustia que se va profundizando, terapia infantil, análisis de lo superficial, que siguiendo la cronología y la lógica de los hechos hace pensar que se trata de los sentimientos "esperables" en un niño cuyos padres se han separado (y de forma poco sutil). La vida sigue así y la sombra se va haciendo más grande.

  
   El Lado Oscuro de la Luna

    Los años pasan y cada uno va formando una capa de un corsé que aprieta siempre un poco más. No  siento que tenga otra alternativa que responder, ahora no sólo a mi padre, sino al mundo entero de acuerdo a lo que espera de mi, sólo así me sentiré segura, amada y merecedora de ese amor. La exigencia es desmedida. No me permito fallar, no me permito actuar de otra forma que no sea la apropiada y esperable, no me permito ponerme en primer lugar ya que las necesidades de mi padre y todos los demás están primero, ya es casi inexistente aquella niña de los principios. Es agobiante, extenuante, es... IMPOSIBLE. Termino mis estudios secundarios y llegan los tiempos en donde mis espacios sociales se reducen a velocidades impensadas, comienzo a tener problemas para desenvolverme, para socializar, sólo puedo mantener un pequeño grupo de relaciones, ya que se torna peligroso ampliar el número de personas a las cuales "responder debidamente".
     Viendo esta realidad, comienzo asustada un camino, que tiempo después comprendería, se trató del encuentro con mi gran, oscura y profunda sombra.


   El Trabajo Dignifica

   Lo que obtengamos de una terapia no es el resultado de un acto de magia. Para que sea eficiente, es necesario saber que será un camino arduo, confuso, molesto, desafiante, esquivo y con la característica de NO responder a la urgencia de nuestras necesidades. Por más imperiosa que sea nuestra necesidad de solución, el proceso tiene su tiempo, y abrir, sacar afuera, verbalizar, confrontar la sombra que hemos mantenido a raya requiere de un trabajo donde muchas veces encontramos resistencias, a veces éstas provienen de afuera y muchas otras (las más difíciles) de nuestro interior. Yo lo supe. Porque estaba completa y absolutamente perdida. Sabía que no sería ni fácil, ni rápido. Que volverme a encontrar, a reconocerme por mí misma, conllevaría una tarea donde muchas veces desearía bajar los brazos, lo sabía porque estaba en mi peor momento. 
   Comencé a trabajar, a recordar, a conectar hechos, sentimientos, y registrar MIS necesidades y a intentar COMUNICARLAS. Los cambios, en forma lenta pero paulatina comenzaron a llegar, cada exigencia que me había autoimpuesto se fue desvaneciendo, como una capa que desaparece acercándome a mi verdadero yo, a mi ser más auténtico, y en el transcurso de la metamorfosis, me enamoré de alguien... y alguien se enamoró de mi.
    La relación con mi padre se deterioró, se cayó la imagen que él proyectaba y vi todas las grietas, vi la desprotección emocional y el desamparo. Mi desafío sería correrme del lugar asignado... el detalle es que practicamente toda mi vida me había mantenido allí, salir de ese casillero me daba temor, porque si dejaba de ser lo que él quería que fuera.... entonces que sería yo? y... qué sería yo para él?


    Cambia... todo cambia.

   Y lo impensado un día sucedió, un día, dije "hasta aquí", un día dije "yo no quiero más esto", un día renuncié al beneficio estar en un lugar seguro a costa del sacrificio de mi salud y mi felicidad. No creí que fuera posible, pero di un paso al costado. Fue duro y es una decisión que debo tomar periódicamente, porque la materialización de esto fue el distanciamento total y absoluto. No había otra manera. Cuando el otro no tiene posibilidad de revisar su discurso, de reflexionar sobre sus acciones, cuando se niega sistemáticamente a asumirse responsable de sus actos, niega la chance del intercambio. Y sin intercambio no hay posibilidad de modificación.
   Si bien ya había avanzado muchísmo, hubo un hecho que generó este salto de fe, fue el momento en que, después de desearlo, elegí ser mamá.    
Estas transformaciones, tienen una simultaneidad y conexión que pude ver tiempo después: cuando decidí transformarme en madre, pasé de sentirme una niña que espera satisfacer la CARENCIA de algo que nunca llegará, para sentirme mujer que TIENE para dar.

    
   Es así como el puerperio me ha encontrado. No es que mi sombra haya desaparecido, la sombra siempre está, la ventaja es que yo ya he nadado en oscuras profundidades, me vi cara a cara con mi lado más oscuro: me descubrí mirando la vida y mirándome a mi misma apropiándome del discurso paterno, haciéndolo mío, sintiéndome víctima imposibilitada de cambiar las circunstancias que me apremiaban, ver aquello del Otro que me daña, en MI, fue terriblemente doloroso.

   Hoy atravieso un puerperio que siento mágico y revelador, la locura más sana que he vivido, que por momentos me trae dudas y desafíos, que me genera miedos e incertidumbres, pero tengo un camino recorrido, un trabajo hecho, y un conocimiento de mi misma (de mi luz y mi sombra) que son las herramientas que utilizo para salir a flote. Y estoy atenta, y me pregunto y repregunto.
  Me siento segura en mis relaciones y con mis afectos, escuchando, apoyando y acompañando, de la forma en que puedo y cuando lo deseo. Puedo disfrutar de mi hijo y mi maternidad plenamente, con cada célula de mi cuerpo. No aspiro a la perfección, pero sí a ofrecerle mi amor y buscar hacerle sentir que será este, un amor infinito y desinteresado.

  Hoy puedo decir que con mucho esfuerzo, con personas hermosas, a las que estaré siempre agradecida, que me han acompañado desde siempre en esta travesía, me reencontré y me animé a ser YO. Si,  es verdad que hay más riesgo en ello... pero también... más recompensa.






    



jueves, 26 de enero de 2012

Para amarte y respetarte, en la salud como en la enfermedad...

    Cada día, poco a poco mi mirada se hace más desconfiada. Poco a poco la vida me va brindando experiencias y escucho historias que son como gotas que van camino a colmar el vaso. Instintivamente dudo de ellos. Pero la lógica también se suma al instinto cuando llega a la conclusión que no es de fiar aquel que ve el ser como sólo cuerpo, sólo cuerpo que se enferma. Enfermedad que se presenta para ser acallada, para ser combatida, eliminada, sin preguntarse ¿por qué? ¿de dónde? ¿para qué?. A la Sra. Medicina Tradicinal y sus súbditos seguidores de bata blanca y recetario veloz les gusta usar el dedo índice, el "indicador". La omnipotencia del saber... pero.. ¿qué saber? El anatómico y fisiológico, porque del saber profundo de la interconexión entre mente, cuerpo y emoción hacemos agua.
    Y así estamos, doloridos y empastillados.
    Pero como mamás, tenemos el plus de acudir a estos profesionales, como parte del cuidado de nuestros hijos. Acudimos a ellos en situación de salud durante los controles, con tantas dudas, preguntas y a veces hasta miedos, para saber si nuestros hijos "están bien", cuando muy internamente si logramos conectarnos sabremos la respuesta. Pero no, necesitamos SU respuesta. SU opinión. Y posiblemente logremos que ellos levanten la vista de la fichita y... nos la den. Lactancias truncadas por destetes abruptos, basadas en argumentos falsos, prejuiciosos y enjuiciadores, con un amplio aspectro que va desde la homosexualidad (siempre como algo negativo), pasando por la daño psicológico, dependencia, mala alimentación, incompatibilidad con medicamentos, etc. Con el colecho, suenan campanas parecidas, donde también se mezcla la sexualidad de la pareja y "sus necesidades" y entonces cambiamos la noche apacible (o lo más apacible que la situación nos permita) por desvelos, por llantos en la oscuridad (y no sólo de niños y bebes), por agotamiento a causa de la falta de buen descanso. ¿Por qué otorgamos ese poder y acatamos aún viendo que la directiva que nos han impuesto claramente no funciona y nos hace infelices? Entregamos el poder de meterse en nuestros hogares, de juzgar nuestras elecciones y sobre todo el poder de CAMBIARLAS. Claro que se juega con un método infalible de sometimiento, el miedo. Porque son ellos los conocedores de la salud y si nos avisan, nos advierten, nos pronostican nefastos horizontes si seguimos cabalgando con el rumbo elegido, pues claro que dificil será mantenerse en la senda elegida. Pero ojo! se abre una alternativa, donde no tendremos que sacrificar nuestras elecciones: ocultarlas. Si bien no las sacrificamos, las mantenemos en secreto, colechamos sin que doctores y familiares sepan, y contestamos que "si" cuando nos preguntan si "nos dejan dormir". Está bien, es una estrategia.... pero... ¿está bien? ocultar, como algo turbio, ilegal, prohibido, algo que está MAL. Nos ahorramos de los comentarios hirientes, molestos, agresivos y a cambio tenemos APROBACION: del pediatra, de nuestra madre, de nuestra suegra o de quien le haya tocado en suerte ser la voz de la sabiduría y así, sumamos nuestro granito de arena, para que quede en la sombra los beneficios de la lactancia prolongada, la armonía de dormir en familia y tantas cosas más y sigan flotando en el aire ideas caducas alejadas de lo instintivo que se mantienen allí para seguir truncando lactancias, desoyendo instintos...
    En la salud como en la enfermedad, la alimentación del ser humano es fundamental, si el profesional que "cuida" la salud de nuestros hijos, atenta contra la forma más sana, propicia y amorosa de alimentarlos...¿ por qué seguimos acudiendo a él? Acaso cuando contratamos a un pintor, a un electricista, a alguien que venga a arreglar nuestra casa, no pedimos referencias? Qué mayor REFERENCIA de un pediatra puede ser, el hecho que NO apoye la lactancia materna?
    ¿Qué hacer entonces? ¿qué hacer para lograr el cambio? SALIR A LA LUZ, poner en la superficie nuestras verdades, que son valederas porque lo comprobamos en los ojos de nuestros hijos, no callar, no guardar, sacar afuera, hacer visible cuáles son los hilos que nos conectan con ellos, mostrar con nuestras realidades que cuando satisfacemos sus necesidades de piel, leche, mirada, contacto, calor, ellos estarán sanos... y cuando surja la enfermedad contarán con todas esas cosas, no para combatirla, para dejala pasar.

Abrazando durante la fiebre

jueves, 22 de diciembre de 2011

Aniversario de mi "Nochebuena"...

   Desde antes de saberte en mi, fuiste un deseo, primero tímido que se fue haciendo intenso hasta que fue innegable.
   Fuiste un sueño, que mi mente repetía despierta durante el día e inconsciente por las noches.
   Fuiste ilusión y fantasía.
   Y se fue abriendo en mi mente y en mi corazón un lugar para vos, TU lugar.
   Hasta que fuiste REALIDAD, y ya no soñé más. Y dejé de fantasear. Porque YA estabas en mi, porque te quise esperar con los brazos abiertos con aquello que trajeras, porque estaba deseosa de que me sorprendieras y así lo hiciste.
   Un año nos separa del día en que comenzó nuestra familia. Un año desde ese miércoles en el que con papá hicimos "de todo" para inducir tu llegada. Un año desde ese día en que dijimos "¡mejor que hoy no sea el día porque no damos más!". Y sí, fue ese día, que por la noche comencé a sentir que el tiempo de esperarte se hacia finito, que ya nos separaríamos para volvernos a encontrar cuerpo a cuerpo, para conectarnos bañados en oxitocina, con todo el tiempo por delante, porque logramos que los relojes dejaran de marcar tic tac y la medida de tiempo fuera el compás de nuestros corazones.
   Y me sumergí profundo en este puerperio loco, que me invita a todo, a sentir, a vibrar, a abrir, a salir, a vivir. Y me sumergí en tus ojos que sentí siempre me hablaban y poco a poco fui entendiendo mejor su lengua y aquello que al principio eran suposiciones se transformaron en la certeza de que siempre debo mirar allí para saber con qué, cuándo y cómo acompañarte.
   Es increíble como ya llegamos al año juntos, un año donde el tiempo se me deforma, se me estira o se me encoge, pasa suave, cálido y lento como cuando bebes de mí o pasa intrépido, audaz, como cuando te veo pararte solo, comiendo por tus propios medios, buscando aquello que te llamó la atención, haciendo entender qué es lo que querés. Fue en el transcurrir de este tiempo que me fuiste mostrando poco a poco aquello con lo que venías, con esa sonrisa que le convidás a absolutamente toda persona que encuentres, con esas ganas de mirarlo todo, de observar cada cosa, cada persona, con esa tranquilidad que te habita y que desde hace muy poquito se te quita de pronto mostrándome cómo son tus enojos, con ese dedito investigador, antena superpoderosa con la que encaraste el mundo y todo lo que se te presentaba a tu paso.

   Ningún año será como este primer año, hijo. Porque ningún año de tu vida será igual a otro. Y yo... planeo saborearlos todos, intensa, amorosa y puerperalmente...

  Hasta mañana amor, vayamos a descansar, que mañana, cumplimos años...

                                          Te ama, mamá.



domingo, 27 de noviembre de 2011

Cuando el amor deja huella


Cuando el amor deja huella,
la despedida llega a ser dulce.

Cuando el amor deja huella,
cada rincón, cada objeto,
cada palabra evoca un momento.

Cuando el amor deja huella,
queda impregnada en nuestro ser
la calidez de haber sido amados.

Cuando el amor deja huella,
las lágrimas que caen
barren con la tristeza.

Cuando el amor deja huella
no deja vacío
deja ese amor florecido.


Abuela, gracias por tanto amor, gracias por tantas huellas en mí...



viernes, 23 de septiembre de 2011

Adentro y Afuera

   Nueve meses llevándote en mi interior, nueve meses llevándote sobre mi.
   Un nuevo mes nos aleja de ese día en que nuestros cuerpos se separaron, más no nuestras almas, porque seguimos siendo uno, en nuestra burbuja, protegida por el Gran Cuidador, ese hombre que siempre está cerca. Son nueve los meses en donde cada día he visto en esos ojos el mundo. ¿Cuánto me has venido a enseñar? ¿Qué aprendizaje me regalarás mañana? ¿Cuál será el próximo saber preestablecido que derrumbarás de un plumazo con la sabiduría de tu inocencia?
   Hipnotizada, te sigo, ansiosa por todas las sorpresas que me develarás...


Adentro...


Y afuera...

martes, 30 de agosto de 2011

Feliz ... en tu día

   Hoy es un día especial, hoy es un día de fiesta, de celebración. Hoy es un día para no dejar de sonreir por ningún motivo ni siquiera un segundo. Hoy es el cumpleaños número DOS de una bundincita como le dice su abuela, de la cholita como le dicen su mamá y papá, y de una ahijada, como le digo YO. Hoy es el cumpleaños de María de los Ángeles, una peque que sentí sería especial para mi desde que supe que estaba en la panza de su mamá. Y fue su mamá que me dio el regalo más lindo que recibí y fue elegirme para acompañar con título oficial a esta bombona en su camino.
  Y acá le preparé un regalito para esta familia que quiero tanto, porque quiero festejar junto con ellos esta vida maravillosa que trajeron al mundo. ¡Cholita Feliz Cumple!


 Nuestros corazones laten más fuertes desde que nos mirás
                      Te quiero mucho y más...
                                            Tu madri Flor



lunes, 15 de agosto de 2011

¡Super Freak!

   Estos días, estuve teniendo en mi mente la película "Little Miss Sunshine". Realmente me EN CAN TA esta película. Toda esa familia "disfuncional" (¿quien tiene una completamente "funcional"?) acompañando a la más pequeñita del clan a realizar su sueño, participar en un concurso de belleza, sólo que su belleza no entra dentro de los parámetros de estos certámenes. En realidad, los sobrepasa.
De alguna manera, esta historia, me hace acordar a mi familia de origen... un poco menos excéntrica, es verdad, pero sí particular. Es que se trata de una familia ensamblada, que fue cambiando con los años, donde hay hermanos, hermanastros, medio hermanos, figuras paternas, es un popurrí. Y en la época en que yo era chica (ayyy parezco de otra era!!!) este tipo de familias no eran lo habital, es más creo que durante la primaria, la única con padres divorciados era yo. Las desventajas de esto era:
1)el día que me enseñaron a hacer el árbol genealógico, casi me agarra un pico de stress
2)cuando me preguntaban: "¿él es tu hermano/ tu papá/ tu tío/ tu tía/tu abuela/tu prima?"... yo respondía que sí, era imposible que entendieran la filiación real en menos de 15 minutos.

La ventaja de haber crecido en una familia así es sentir que cada miembro forma parte de ella, porque así lo desea, porque lo que nos une y nos ensambla es el amor, y no el´"título", porque somos de distintos lados pero del mismo a la vez. De esta forma, aprendí que la familia se construye, que los vínculos se trabajan, se cuidan, se alimentan y que esa es la forma de hacer de una casa un hogar, de un grupo de personas, una familia.
   A continuanción les dejo una de las mejores escenas de la peli:


   Y además, un video que hice hace bastante tiempo atrás, esta es mi familia pre Luca...  lo comparto con ustedes... y como decía Guillemo Francela en La Familia Benvenutto: "¡Lo primero es la famiiiiilia!" jajjajaja




domingo, 31 de julio de 2011

A lactar se ha dicho!

   Ya comienza, la semana que conmemora la lactancia materna. Un acto instintivo por demás.
   Dar la teta es lo mejor para el bebe y para la mamá. No existe otra leche que sea mejor que la leche materna ya que la leche humana está adaptada al aparato digestivo del bebe, se asimila con más facilidad que la leche de vaca (por ello los niños criados a pecho comen con más frecuencia que los alimentados artificialmente) conservando mejor la energía del niño, lo que favorece un mejor desarrollo de su cuerpo y su cerebro.
  El calostro, esa sustancia espesa y amarillenta que segregan las mamas antes de la "bajada de leche", contiene entre cinco y seis veces más proteínas que la leche segregada posteriormente y la mitad de grasas e hidratos de carbono, que no son digeridos con facilidad por el recién nacido. Es irónico que en tiempos pasados se consideraba esta sustancia beneficiosa como "sucia" y se instaba a las madres a no dárselas a sus bebes.
El doctor Carlos Gonzalez nos cuenta que "la leche no es un alimento muerto, sino un tejido vivo, en constante evolución. La cantidad de grasa en la leche aumenta mucho a lo largo de la mamada: la leche que sale al principio tiene poca grasa, y la que sale al final tiene hasta cinco veces más". Y nos explica que es el niño quien regula la composición de la leche manejando tres parámetros: la cantidad entre una mamada y otra, el tiempo entre una mamada y la otra y el tomar un solo pecho o de los dos. El niño controla su dieta variando estas tres claves, por eso es tan importante que la lactancia sea a demanda. Sólo asi se puede asegurar una dieta equilibrada.
Todas las mamíferas producimos leche para alimentar a nuestras crías, pero no todas las leches son iguales, cada una esta diseñada exclusivamente para ese ser que alimentará, para sus necesidades específicas de desarrollo. En el caso de la leche humana se trata del desarrollo de la inteligencia. La leche humana contiene aproximadamente 100 ingredientes que no poseen las leches de fórmula maternizada, que tienen como base la leche de vaca. Esta leche que contiene proteínas inmunogénicas, obliga al sistema inmunitario a producir mayor cantidad de anticuerpos. La leche de vaca tiene mayor cantidad de caseína, sustancia que obstruye el sistema respiratorio y el sistema inmunológico al absorver proteínas extrañas responde secretando moco, es por ello que se asocia el consumo de leche vacuna con enfermedades del sistema respiratorio, además de problemas gastrointestinales.
La leche materna es el alimento perfecto para nuestros niños, la presencia en su composición de anticuerpos les brinda inmunidad y gracias a ello es que tiene propiedas curativas! Si mujeres, además de poder nutrir a nuestros pequeños con esta sustancia que surge de nuestros cuerpos, también podemos utilizarla para curar la conjuntivitis (yo lo he hecho en dos casos, con resultados rápidos y asombrosos), para tratar su pielcita irritada, para las picaduras de mosquitos y para nuestros pezones, que pueden sentirse irritados o agrietados.
Y cómo no mencionar el área afectiva, cómo no celebrar que la lactancia es un lazo entre mamá y bebe, que dando la teta no sólo damos alimento para el cuerpo, sino para el alma de nuestros hijos. Nos conectamos, nos miramos, nos sentimos, nos alimentamos mutuamente.
Dar el pecho es una labor, es dedicación, es entregarnos sin límites, sin tiempos, es dar lo mejor de nosotras.
Para esta entrega necesitamos de personas a nuestro alrededor que sean facilitadoras de esta entrega, que nos acompañen y faciliten esta conexión especial con nuestros hijos. Necesitamos de papás, de abuelas, de amigas, que respeten y alienten. Necesitamos de profesionales que brinden información correcta, actualizada y coherente.
   Yo obtuve estos conocimientos sobre la leche materna leyendo: "El Arte feminino de amamantar" de La Liga de la Leche, "Cómo criar a un hijo sano... a pesar de su médico" del Dr Robert S. Mendelsohn, "La revolución de las Madres, el desafío de nutruir a nuestros hijos" de Laura Gutman y "Mi niño no me come" del Dr. Carlos Gonzalez. Ahora, el que me enseñó que al dar la teta doy amor, ese fue Luca, mi mejor maestro.

A todas las familias donde fluye la leche materna quiero desearles una Feliz Semana Mundial de la Lactancia Materna!!!