Reflexiones, ideas y anécdotas de una mamá puérpera...
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miércoles, 26 de octubre de 2011
sábado, 15 de octubre de 2011
Yo elijo dónde, cómo y con quién parir
Me sumo a la iniciativa de Deseo Primal!
"Yo elijo Dónde, Cómo y Con Quién parir", es una red que tejemos hombres y mujeres para manifestar nuestro desacuerdo con la iniciativa de prohibir que las parteras asistan partos domiciliarios planificados en Argentina. Es nuestra manera de dar voz y rostro a todos aquellos que deseamos elegir en libertad, a los que buscamos nacimientos distintos para nuestros hijos. Creemos que es urgente manifestarnos, exponer nuestras razones y contar nuestras historias.
A continuación comparto las palabras que le envié a la Diputada Chieno.
Sra. Diputada María Elena Petrona Chieno:
Me comunico con usted luego de haber leído la respuesta a las misivas que ha recibido de varias madres y familias que han optado por parir en su casa.
Me dirijo a usted señora, que “ha trabajado durante más de 30 años como médica en diferentes zonas del país”, que además de médica “tiene un postgrado en género y violencia familiar y ha defendido los derechos de las mujeres a ultranza”. Le cuento que mi nombre es Florencia Vicente, tengo 27 años, he estudiado dos carreras, me he enamorado, elegido a mi pareja, elegido el momento en el cual formar mi familia y he elegido para parir a mi hijo, que hoy tiene 9 meses, la opción del PARTO DOMICILIARIO ASISTIDO POR PARTERAS.
Según usted, nos encontramos mal informadas sobre la posibilidad de que la opción que nosotras elegimos para traer al mundo a nuestros hijos se encuentra en jaque, ya que en ningún párrafo del proyecto de Ley que regula la labor de las Licenciadas Obstétricas se prohíbe el Parto Domiciliario. Me gustaría que me explique cómo es esto posible, es decir de qué manera voy a poder elegir ser asistida en mi domicilio por Licenciadas Obstétricas si se limita el ámbito de acción de las mismas, a instituciones públicas o privadas.
En su respuesta a las cartas enviadas, alega usted estar de acuerdo en que cada mujer tiene derecho a elegir dónde, cómo y con quién parir, pero la realidad, es que esto es así mientras que encuadre dentro de lo que a usted y a las, cito textual “muchas mujeres que me votaron y que hoy, como yo, creen que parir seguras tiene que ver con estar asistidas en una Institución y con los profesionales que correspondan”. Señora, el respeto de los derechos es algo que se aplica con totalidad, no es a medias, no es sólo para las que creen como usted, por lo tanto me gustaría que comparta su razonamiento de en qué forma según usted mi derecho de elegir DONDE: es decir en mi casa, COMO: en forma natural, sin intervenciones innecesarias y CON QUIEN: acompañada de mi partera, (profesional altamente capacitada para acompañarme), no sería cercenado.
Además le solicito por favor, se explique sobre el siguiente párrafo de su autoría:
“Si las mujeres nos quejamos (yo me incluyo) de sufrir maltrato por parte de los profesionales que a diario resuelven problemas gravísimos y salvan la vida de muchas mujeres y de muchos niños, aclaro que yo también he visto maltrato por parte de Parteras, ¿por qué no trabajamos para asegurar a la mujer un parto humanizado, en el que se respeten sus derechos y no se la “sobrepreste” ya sea por apuro o por exceso de pacientes o por falta de camas, etc? aseguremos que la formación académica de todos los profesionales de la salud también esté matizada de valores, respeto, ternura y contención; así me he comportado durante mis años de ejercicio de la medicina y mis pacientes pueden dar fe de lo que digo.”
Dígame, ¿cómo favorecemos hoy, un parto humanizado, evitando que se violen los derechos de la mujer y del niño por apuro o por exceso de pacientes o por falta de camas, cuando se elimina una de las pocas alternativas que tenemos, como es el parto domiciliario planificado, para no ser víctimas de tales abusos? ¿Cómo evitamos estos atropellos si el Ministerio de Salud está trabajando para que sólo se asista partos en los Centros de Salud, públicos o privados? Sra. Chieno es acaso que no ve que la SOLUCION que propone es la CAUSA del problema? Usted misma en su declaración lo afirma!
No me resultan menos alarmantes sus palabras al referirse al maltrato sufrido por tantas mujeres, de los cuales usted asegura ser una (lo cual lamento, más si procedieron de una partera, lo que demuestra cómo se desvirtúa el arte de la partería en pos de adecuarse al modelo médico-institucional). Cuando dice que las mujeres “nos quejamos” de la violencia obstétrica que proviene de los profesionales, a los que raudamente revaloriza recordándonos que “a diario resuelven problemas gravísimos y salvan la vida de muchas mujeres y de muchos niños”… ¿es acaso el maltrato el precio que tenemos que pagar por el cuidado de nuestra salud y nuestra vida?
Por último, le comparto las razones por las que he elegido esta modalidad para parir, aunque seguramente no sean valederas dentro de sus parámetros para parir, como usted dice “segura”: quise que durante mi embarazo la persona que me acompañe me respondiera todas las preguntas, que me conociera y desarrollara una relación conmigo, quise que se respetara el tiempo natural de mi trabajo de parto, que se respetara mi cuerpo y el de mi hijo, quise poder moverme a gusto y elegir la posición que me resultara más efectiva para la expulsión, quise poder alimentarme e hidratarme durante el trabajo de parto, quise estar en penumbras, en silencio, sólo acompañada por mi pareja y mi partera, quise que me asistiera personal médico sólo si el caso lo requería, que mi hijo no fuera sometido a prácticas innecesarias, que no lo separen de mi y que lo primero que conozca fuera mi pecho. Quise APROPIARME de mi parto. Y en el futuro volveré a elegir PARIR CON PARTERAS, porque ya sé lo que es PARIR EN LIBERTAD, es parir SIN MIEDO… y eso cuando uno lo conquista NO SE LO QUITA NADIE.
Antes de decir NO al parto institucionalizado, leí, me informé, aprendí. Antes de decirle NO al PARTO PLANIFICADO EN DOMICILIO ASISTIDO POR PARTERAS, le pido encarecidamente Diputada Chieno, que usted HAGA LO MISMO.
Me despido de usted.
Atentamente
Florencia Vicente
miércoles, 12 de octubre de 2011
miércoles, 3 de agosto de 2011
Bebes de Mi...
Continuamos con la Semana Mundial de la Lactancia y aquí voy a dejar mi relatada mi experiencia. Creo que hasta ahora, será el más dificil de compartir. Es que no se si podré trasmitir correctamente mis sentimientos y mis sensaciones. No se si seré clara y precisa, y si del otro lado será fácil interpretar mi mensaje. Por lo pronto, les cuento que dividiré el relato en dos entradas, la primera, la tengo ya redactada desde hace un tiempo, a pedido de mi amiga Pao de creciendo juntas, para una conocida que estaba pasando una situación similar. La segunda parte, será lo vivido estos últimos meses.
Quisiera hacer una advertencia, si hay alguna futura mamá que vaya a leer este relato, quiero decirle: estos inconvenientes me sucedieron A MI, no quiere decir que también te sucedan A VOS, pero si llega a ser así, YO pude superarlos, VOS también podrás.
Ahora si, aquí va la primera parte:
Quisiera hacer una advertencia, si hay alguna futura mamá que vaya a leer este relato, quiero decirle: estos inconvenientes me sucedieron A MI, no quiere decir que también te sucedan A VOS, pero si llega a ser así, YO pude superarlos, VOS también podrás.
Ahora si, aquí va la primera parte:
Mi experiencia con la teta.
Nunca lo imaginé, ni lo vi venir, para mi era tan simple y natural, era como uno más uno es dos. El bebé nace con reflejo de succión y nosotras, las mujeres con pechos que se llenan de leche.
El parto fue todo lo esperado y más, una experiencia ansiada y transitada con felicidad. Luca nació el 23 de diciembre a las 19.45, pesaba 3.900 kg . Recuerdo la sensación cuando las parteras inmediatamente de la expulsión me lo entregaron… era pesado!!! Todos mis dolores y molestias se esfumaron. Las primeras dos horas Luca estuvo alerta, mirándolo todo y nosotros disfrutando de él. Enseguida lo puse a la teta, una de las ventajas del parto que elegí (domiciliario) era poder tener contacto inmediato que yo sabía favorecía el apego y la lactancia. Hizo unas succiones, lloró un rato y se quedó dormido. Recuerdo que esa noche eso se repitió varias veces, algunas succiones, llanto, sueño. Pero el llanto cada vez se iba haciendo más intenso y no tomaba el pezón. Fue una noche larga, pero estábamos felices y yo pensaba que ya se iba a agarrar, que esto también era un aprendizaje para los dos. Así también pasó el primer día. Al segundo día, llega mi partera y al realizar el control nota que había descendido de peso, pero no más de lo que se espera. Todavía no se prendía bien al pecho. Yo comenzaba a perderme un poco. Tenía calostro, pero al ponerlo al pecho Luca no se prendía. Junto con ella realizamos varios intentos, logramos que tenga una mamada con varias succiones. La consigna era lograr mamadas de ese estilo. Con el correr del día no lo pude lograr otra vez, Luca empieza a quedarse dormido cuando lo ponía a la teta. Me pareció raro. Llamé a partera, me recomienda que lo mantenga despierto, que lo despabile con pañitos con agua (hacía mucho mucho calor). Esto funcionó un par de veces. El día iba terminando y Luca tenía un sueño cada vez más profundo, no se despertaba para pedir teta. La partera me recomienda consultar con un pediatra por posible hipoglucemia (falta de azúcar en sangre). Consultamos por teléfono dos pediatras (ya que un bebé recién nacido en una guardia acarrea cierto riesgo), que por ser fin de semana largo no se encontraban en capital, uno me dice darle agua con azúcar, otro leche de fórmula. Ya mi angustia iba en aumento. Me decidí por el azúcar, porque sabía que la leche de fórmula es mucho más difícil de digerir que la materna y por todas las consecuencias que pueden acarrear en el organismo. Cada tres horas teníamos que darle agua azucarada para despertarlo e intentar darle la teta. Al principio logramos algunos resultados, pero con el correr de la noche, Luca no se despierta, le hablaba, lo movía, lo mojaba y no pasaba nada. A las cuatro de la mañana hablo nuevamente con mi partera y nos decidimos ir a la guardia. Yo todavía con el cuerpo dolorido y cansado por el parto, junto a mi mamá y mi pareja, llevamos a Luca a la guardia de neonatología. Después de una espera prolongada, nos atienden, les cuento la situación y les comento mi preocupación por la hipoglucemia, de primera me dicen que para ellos no era este el caso, que Luca tenía buen color y varios signos que contradecían la falta de azúcar, pero igualmente le harían un análisis de sangre y orina (nunca logramos juntar la orina, es una odisea, hay que ponerle una bolsita en los genitales y esperar que haga pis y no se salga), luego de unas horas tenemos el análisis. Mientras tanto yo, con Luca, esperando en la neo, entre las máquinas e incubadoras. Me sugieren darle el pecho para ver como lo hacía. Me dicen que tengo mucho calostro y los pezones bien formados. En esta ocasión Luca se pone a llorar. Me dan una mamadera con fórmula para ver si la toma, si no hay problema en la succión… no lo hay, se la toma de una. Me dicen que las causas de que no se prenda podían ser que sea "vago" o que tuviera el frenillo corto (causas que luego fueron descartadas por otros profesionales) y me recomiendan usar pezoneras, que las vaya a comprar y ellos me enseñarían a usarlas. Así fue, con las pezoneras Luca tiene su primera mamada de 20 minutos. Yo, agotada, casadísima, estresada pero feliz, había ALGO que me permitía darle la teta a mi hijo. Buenísimo. Al principio Luca tomaba solo de una teta, al otro día ya tomaba de las dos. Pero al finalizar esa semana, Luca había descendido mucho de peso, más de lo esperable, seguía teniendo un sueño muy profundo, sin despertarse para comer y nuevamente mi partera nos brinda apoyo y asesoramiento y nos contacta con el que hoy es nuestro pediatra. Era 31 de diciembre y vino a verlo a casa. Yo estaba exhausta, angustiadísima, con mucho miedo, sin saber que iba a pasar, si irremediablemente tendría que renunciar a darle la teta a mi bebé. El pediatra, me pide que le cuente qué estaba pasando, lo revisa, y nos dice que nos habíamos equivocado con la cantidad de agua azucarada (nosotros solo le dábamos unas gotas en gotero). Esta vez tendría que darle la teta (con la pezonera) y luego darle 20 mm de agua azucarada, así durante una semana. A mediados de la semana Luca ya comenzaba despertarse más seguido y en el control vemos que había subido 40 gr, íbamos por buen camino. Al final de la semana el pediatra lo vuelve a ver y a corroborar que estábamos mejorando. Me recomienda una puericultora, ya que si bien las pezoneras hicieron que Luca tomara la teta, no eran para utilizarlas SIEMPRE, sino para salir de situaciones temporales como ésta o una mastitis o grietas en el pezón. ¡¡¡Ya nos estábamos acomodando y ahora tenía que dejar eso que me permitía dar la teta!!! A eso, sumarle que Luca debía recuperar el peso de nacimiento. Mucha tensión y angustia. Y los comentarios negativos a la orden del día, que mi leche no era buena, o suficiente, que con el calor se podía deshidratar, que se iba a terminar desnutriendo, que esto, que lo otro. Y yo, con miedo, ¿que hago? ¿Estoy poniendo en peligro a mi bebé por mi propio deseo de amamantar? O estoy luchando por darle lo mejor?. La puericultora que consultamos, no dio en el clavo, me siguió dando más indicaciones y la lista se hacía eterna, que darle la teta antes de las tres horas, despertarlo aunque esté dormido (esto costaba mucho), que no llore porque quema calorías, que no le de chupete porque también quema calorías, que las pezoneras se tendrían que ir yendo (cómo no se, pero se las tenía que sacar), que me sacara leche para reemplazar el agua azucarada (esto fue totalmente infructuoso, tuve que probar con 3 sacaleches para que saliera algo, y eso lo único que hacía era ponerme más presión, miraba lo poquito que salía y me largaba a llorar). Hasta que hablé con mi partera, que me dijo dos cosas, la primera que haga una consulta con otra puericultora, que la había tratado a ella misma, que contemplaba todos los aspectos de la lactancia y de dar la teta, porque para dar la teta hay que estar sostenida, relajada y dejarse llevar. Segundo que tal vez lo que necesitaba era “mandar todo al carajo”. Dejar de lado instrucciones, reglas, relojes, mamaderas, sacaleches, goteros y la mar en coche. Poner a Luca a la teta y relajarme.
Con un poco de miedo probé estas dos cosas, dejé de intentar sacarme leche, consulté con la nueva puericultora, estuve en su casa, hablando por 3 horas, llorando, desahogándome, diciéndole que tenía miedo, que sentía culpa porque tal vez yo estuviera trabándolo todo. Ella me contuvo, me dio esperanza, me dijo que dejara de pensar en lo que pasó, que iba a poder, me dijo cosas que ya sabía, como que “TODAS LAS MUJERES PUEDEN DAR LA TETA ”. Me dijo que de todo lo que nos pasa podemos aprender, que a esta situación yo podría transformarla en algo positivo y una de las cosas que me ayudaron era entender qué le estaba pasando a Luca y porqué tomaba con pezonera y no directamente de mi pecho: la respuesta era más que simple, Luca asociaba la pezonera al alimento, cuando el tenía hambre si yo lo ponía a la teta directamente, para él de allí no saldría la leche que lo calmaría, su asociación era PEZONERA = LECHE. Tendríamos que cambiar esto, para ello me dijo que comience las mamadas con la pezonera, pero que luego la saque y presione el pecho, que salga leche y que su boca esté en contacto con el pezón y la leche, que haga esto varias veces, que si se ponía a llorar que vuelva a darle con la pezonera y luego vuelva a intentar. Otra opción era, sacarme un poquito de leche antes, y que mi pareja con un gotero se la fuera tirando cuando el tuviera su boca en contacto con mi pezón.
Al día siguiente empecé a intentarlo, a la segunda mamada ya tomaba un ratito sin pezonera. Yo no lo podía creer. En una semana y pico ya le estaba dando una vez con pezonera y otra sin, al tiempito las pezoneras quedaban en la mesita de luz. Hoy Luca tiene tres meses y es un bebé sano y creo también muy feliz.
Después de esta experiencia, de la que aprendí mucho, de alguna manera entendí a las mujeres que atraviesan por dificultades en la lactancia y deciden iniciar la alimentación de sus bebés con leches de fórmula. Hay mucha angustia, mucho miedo, tristeza, y uno quiere que se termine YA. Yo también deseaba eso, que todo pasara, pero tuve que ser fuerte y paciente y tener fe, confianza en la naturaleza, en mí y sobre todo en Luca.
Si tu deseo de corazón es darle la teta a tu bebé, no bajes los brazos, no te rindas, rodeate de personas que te apoyen, de profesionales que te respeten, pedile sostén a tu pareja y hablale a tu bebé. Yo se que se puede. YO PUDE, Él PUDO.
Te deseo mucha suerte y sea cual sea el camino que tomes, que sea con plena felicidad para vos y tu peque.
Flor y Luca
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